Claudia Garzozi, Carla Vernaza, Michelle Alvear, Andrea Torres, Sandra Muller, Cristina de la Paz
Claudia María Garzozi Puig
Claudia aún recuerda la ansiedad que sentía camino a la iglesia, “pero cuando vi a Ricky parado en el altar se me fueron los nervios, sentí tranquilidad y felicidad”, dice.
Con una decoración única de Cayetano y Mónica, la boda de Claudia Garzozi y Ricardo Javier Lince también resultó única e inolvidable. La novia quería una temática árabe, los decoradores captaron a la perfección y el resultado no pudo ser mejor; colores vivos, adornos tipo mil y una noches, luces tenues y, a la entrada, dos músicos que tocaban derbake (tambores árabes) parecían dar la bienvenida a los invitados.
Los decoradoes reprodujeron a la perfección la temática árabe, con colores vivos y luces tenues.
Claudia brilló con luz propia, en un vestido del diseñador libanés Elie Saab que compró en Madrid. Como complementos, llevó unos aretes y pulsera, regalo de sus papás, un anillo que pertenecía a su abuela materna y en el pelo lució unas flores que usaron dos amigas suyas en sus matrimonios.
El menú sensacional. “Hubo comida árabe hecha por mi tía Amal Nader, también había comida internacional y dulces de todo tipo”, recuerda Claudia. Para completar la atmósfera árabe, Claudia recibió como sorpresa a una bailarina. “¡Fue increíble! Terminamos mis primos, Ricardo, mi hermana y yo bailando en el medio con ella”.
Carla Vernaza Ceballos
La ceremonia religiosa de la boda de Carla con Jorge Gómez Illingworth llenó de emoción a todos, principalmente porque fueron los novios quienes eligieron todas las canciones de la misa y escribieron sus peticiones.
La novia lució bellísima en un vestido de Carolina Herrera, del que se enamoró desde el momento que lo vio. “Después de comprarlo, descubrí que el vestido estaba inspirado en el que llevó mi personaje favorito de la historia, Sissi”. De tul, pintado a mano, y con flores y piedras bordadas, cada detalle marcaba absoluto refinamiento.
Como joya especial que lució aquel día, están unos aretes regalo de sus abuelos paternos.
La celebración en el Club de la Unión mezcló sobriedad y elegancia, con la decoración de Paola Cesa. “Yo quería que todo fuera blanco y con velas, quería que fuera lo más clásico y romántico posible”, dice Carla, y así fue.
¿El menú? camarones a la cardenal, lomo con salsa de romero, pato en salsa de cranberry y casis, medallones de pavo en salsa de champagne… además de piqueos: carpaccio de atún y res, jamones ibéricos de bellota (pata negra), torta de caviar, pulpo al olivo, pimientos rellenos con queso de cabra, paté y jalea de vino tinto, gravlax de salmón y más.
Michelle Alvear Stoyell
La Iglesia La Compañía de Jesús fue el lugar de la ceremonia de la boda de Michelle con Galo Chávez. Mientras para la recepción en el Teatro Bolívar se encargó la decoración a Lorena Fiallo, a quien los novios pidieron un concepto romántico y clásico, acorde con el centro histórico y el estilo del teatro. Ella le dio un toque especial a la decoración con hortensias, las flores favoritas de Michelle.
Para la ocasión la novia eligió un vestido diseñado y confeccionado por Daniela Dueñas. Junto a la diseñadora, buscó las telas y las piedras que mejor fueran con el diseño, que finalmente resultó espectacular. Para complementarlo, usó una pulsera confeccionada por su tía, hecha de perla y concha de nácar, y una peineta de concha de nácar y plata diseñada por ella misma.
Ese día las emociones de Michelle fueron muchas. “Cuando entré a la Iglesia estaba muy nerviosa, pero cuando vi a todos mis amigos y familiares, que estaban ahí para celebrar nuestro día tan especial, dejé los nervios atrás”, recuerda.
Las anécdotas también estuvieron presentes. “Antes de entrar a la Iglesia mi aro se cayó de la almohadilla y se perdió por unos minutos, por suerte alguien encontró el anillo a tiempo”.
Después vino la fiesta, matizada con la magia del teatro, para luego partir a una Luna de Miel que incluyó un crucero por las Bahamas, Navidad en Los Ángeles, Hollywood, Beverly Hills, Pasadera; y fin de año en Las Vegas.
Andrea Torres Enz
Los novios Andrea Torres y Bernardo Vásconez confiaron en Paola Cesa para crear una fusión de ambiente romántico y moderno a la vez. Salas lounge, biombos blancos y faroles fueron algunos de los detalles originales que resaltaron la belleza de las flores de color fucsia y blanco.
A ellos, uno a uno se sumaban otros detalles que dibujaron una boda de ensueño. El vestido, diseño de D´Novias fue complementado con ciertos apliques al gusto de Andrea. Finalmente, un look moderno con toques tradicionales como el velo estilo mantilla, comprado en una tienda de Miracle Mile en Miami. Como la tradición manda usar algo prestado, Andrea lució unos aretes chandelier en brillantes que le prestó su tía, y como amuleto un lacito celeste por dentro del vestido.
La celebración fue un derroche de alegría. “Nos pusimos a cantar como en un karaoke junto a la banda y todos los invitados súper animados, fue muy espontáneo y divertido”, recuerda Andrea, mientras recuerda también divertidas anécdotas; “algunas personas pensaron que mi mamá era la novia –al verla por atrás- me pareció súper chistoso y halagador para ella”.
Sandra Muller Rodríguez
“Sabía que quería casarme de noche, y de esa manera dejar que el romanticismo y la elegancia sean un componente clave de la decoración”, así recuerda Sandra los días en que planificaba su boda con Sebastián Morales.
La decoración utilizó velas, y para marcar contraste escogieron flores de colores más fríos como el morado, lavanda, azul, salpicado con flores de colores más fuertes.
Definir el vestido fue para Sandra de lo más emocionante, después de buscar mucho, escogió uno de la diseñadora Maggie Sottero, un diseño esbelto, que insinuaba un toque sexy. “Mi vestido tenía tanta cristalería en los hombros y espalda, que preferí usar únicamente unos aretes cortos y una pulserita, mientras en el cabello usé un aplique de cristales”, cuenta Sandra.
“Lo que me marcó de manera muy particular fue la ceremonia religiosa. Nos casó el Padre Fernando Zurita, una persona muy querida en la familia y con quién Sebastián jugaba fútbol de pequeño”. Y anécdotas no faltaron; recibió la visita de su mejor amiga. “Viajó desde Londres y le pedí que me acompañara mientras me arreglaba en la casa. Con unas copas de champagne, buena música y recuerdos, dejé los nervios atrás y llegué a la Iglesia en una nube de felicidad e ilusión”.
Después, los esperaba Aruba para la Luna de Miel.
Cristina de la Paz
Después de la ceremonia sobrecogedora, donde Titi dedicó de sorpresa una canción a su novio, Martín, vino la recepción con la impactante decoración de Cayetano y Mónica.
Las telas del techo, de las paredes y de los manteles combinaban el salmón y el púrpura, resaltando los arreglos florales en tonos beige. Una sala lounge con detalles modernos rompía la decoración clásica y romántica, dando lugar así a una armonía de contrastes.
Titi lució espléndida, una mantilla española de la abuelita de Martín complementó su atuendo. Y entre las joyas, llevó unos aretes regalo de su suegra y la pulsera, regalo de una tía.
Los novios estuvieron presentes en cada uno de los detalles, incluso desde la planificación. “Coordinamos con la banda los temas de las canciones e hicimos en función a eso el cotillón, tres semanas antes de la boda nos reunimos tías, amigas y parientes de todas partes para hacer máscaras, sombreros, hasta flores para el pelo”, recuerda Titi mientras describe aquel día como mágico. “Fue increíble sentir la emoción del compromiso que unía nuestras vidas. Además fue una sensación de euforia estar rodeados de toda la gente que queremos, festejándonos y celebrando nuestro matrimonio”. Para cerrar, les esperaba una fantástica Luna de Miel en Tailandia.
Cristina Abuhayar Cucalón
Cristina llegó a la Iglesia San José María Escrivá en un espectacular vestido de la diseñadora Vera Wang, corte sirena, color ivory, con la falda en capas de encaje, que la hacía ver imponente con un aire clásico.
Toda la magia de la celebración continuó en la recepción, donde una decoración de Olga Sáenz de Chalela creó un ambiente cálido con flores de colores, entre los que predominaban el fucsia y el amarillo.
La boda de Cristina y Ronald Nader fue un desborde de emociones, de los novios, de sus familias y de los invitados. Y entre elegancia, buen gusto y todo el entusiasmo de los invitados, un menú árabe de Amal Nader, sushi y mariscos, y platos de cocina internacional, completaron el sinfín de detalles de esta boda.
María Verónica Torres Intriago
Verónica recuerda todos los detalles del día en que se convirtió en esposa de Juan Carlos Abad. Después de la romántica ceremonia, una decoración con el buen gusto de Paola Cesa y su mamá ambientaron de manera exquisita el Club de la Unión.
Bellísima en un diseño de Anna Meier en peau de soie y tafetán de seda, la novia destacó por su sobria elegancia. Ese día usó los zapatos de una de sus mejores amigas. “Ella es de Egipto, yo fui a su matrimonio y cuando terminó la fiesta, se los sacó y me los dio para que yo los usara en mi matrimonio. Ella también vino a Ecuador con toda su familia para mi boda. Es increíble cuando la amistad trasciende fronteras y… ¡los zapatos también!”, cuenta Verónica.
Y los detalles emotivos sobran en esta boda. Algo que no puede olvidar es que camino a la Iglesia, su papá, que es floricultor, le contó que había pasado 10 meses haciendo un cultivo de flores hidropónico para poder llevarlas a la iglesia en su estado natural. Y así, hay tantos recuerdos. “Recuerdo que cuando acabó la boda, pensé que era la primera vez que sentía que un día había sido tan mágico. Era como estar experimentando un rayo de euforia pero continuo, que no se acababa...”.
Melissa Palacios Marcel
Un contraste sutil y envolvente. Colores suaves, rosas verde limón y rosadas, adornaron la ceremonia, mientras en la recepción, predominó la calidez, con rosas anaranjadas y amarillas.
María Auxiliadora Adum Farah
Si alguna boda estuvo repleta de sorpresas y detalles es la de Mariuxi Adum y Daniel Aray. En la Iglesia, un coro integrado por miembros de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil se lució con cantos.
Después, la fiesta ofreció más sorpresas. Como la celebración se realizó un día anterior al cumpleaños de la novia, a la medianoche, la orquesta Guayaquil City Band inició su repertorio musical con el Happy Birthday y el novio entró a la pista de baile con una torta llena de velas.
La decoración hizo honor al blanco. La mantelería en crepe de seda y los centros de mesa, jarrones de plata con arreglos de hortensias blancas importadas del Perú, marcaron gran sofisticación.
Las mesas de delicatessen destacaban fuentes de plata y cristal mientras la de dulces se caracterizó por la iluminación de los cubos de vidrio en los que reposaban briseros franceses antiguos, porcelana con filo de oro y los detalles originales en pastillaje, tales como huevos Faberge y presentadores de dulces, que había desde los árabes, hasta chocolatería elaborada por manos quiteñas y de Guayaquil, mini postres y dulces importados.
La novia, en un Marchesa de la colección 2011, elaborado en punto de tul de seda; una gran rosa en el corsette y pañuelos en degrade de punto de tul formaban la gran falda, ambos unidos por un rico bordado en cristales de swarovsky. El atuendo se complementó con un cintillo de perlas con brillantes, y los aretes de south sea pearls con pétalos de brillantes en oro blanco de su hermana mayor.
Daniela Bueno
En un vestido bellísimo, diseño de Rosa Clará, y con las emociones a flor de piel, Daniela llegó a la Iglesia; “tranquila y súper feliz hasta el segundo que empecé a caminar por la Iglesia, me puse muy nerviosa y me salieron unas cuantas lágrimas. Fue el momento más especial para mí, de hecho la mitad de la Iglesia lloraba también”.
Aquel día, todo fue simbólico, incluso lo que Daniela eligió llevar puesto para casarse con José Daniel Almeida. “Los aros los diseño una amiga, al igual q mis aretes y fue regalo de mi madrina. El collar regalo de mi abuela y en el pelo llevé una diadema regalo de mi suegra, que me encanta y es hermoso”.
El toque emotivo estaba en todos los detalles. Daniela quiso que todo fuera muy personalizado y con un significado especial. “En la iglesia cantó una amiga mía y en la recepción mi prima que no vive acá. El almuerzo lo hizo el papá de mi sobrina que es chef”. La celebración en Quinta La Corteza, se destacó por la delicadeza de la decoración en manos de Fialo Eventi. Todo en blanco, plateado y transparente, mesas de vidrio, una pista con luces led, arreglos de flores blancas, faroles, lámparas de cristal y más.
Después de disfrutar de un día de emociones intensas, los novios partieron a Tailandia y Cambodia para disfrutar de su Luna de Miel y, como las anécdotas nunca faltan, al llegar a Tailandia, después de 42 horas de viaje, casi no les dejan entrar porque la visa estaba mal emitida.