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Jueves, 17 de Mayo 2012

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Catherine Middleton

¡Lo consiguió! Nacida en la clase media, en una familia que tiene antepasados mineros del carbón, tiene hoy un futuro esplendoroso por delante: como señora del príncipe William será princesa a partir del 29 de abril de 2011 y reina algún día de este siglo XXI.

Catherine Middleton

Catherine Middleton

Waitie Katie le decían las chicas de la aristocracia inglesa para burlarse de ella.
Waitie Katie porque estaba “a la espera” desde hace ocho años, relegada a un segundo plano, silenciosa, debido a que el príncipe William no se decidía a hacerle “the proposal”. Esa proposición de matrimonio que la iba a sacar de la clase media para izarla hasta lo más alto de la escala social inglesa: la monarquía.
Finalmente, ahora que ya se la hizo, que ella dijo sí, que la fecha de matrimonio está fijada para el 29 de abril de 2011 y que todo Occidente la mira, Catherine Elizabeth Middleton dejó de ser Waitie Katie. Pasó a ser icono fashion y, también, encarnación viva de un ancestral mito femenino: la novia de un príncipe, la elegida de un hombre que estará siempre por encima de sus contemporáneos. Un hombre que simboliza poder, riqueza, belleza, elegancia y que, en el caso de William, es amado gratuitamente por millones. Debido a su madre, claro, a la glamorosa y desgraciada princesa Diana que le traspasó a su hijo mayor el pelo rubio, los ojos azules y la devoción mundial.
La historia de Catherine Middleton pasará, a partir del anuncio de su compromiso, a integrar el imaginario colectivo del siglo XXI. Ese “lugar” extraño en que se juntan las ilusiones, los anhelos, las invenciones; y se mezclan con la materialidad de la industria, la comida y el consumo. Todo lo que ella toca en estos días, lo que mira, se convierte en deseado, en superventas, en algo que millones de mujeres de todas las edades quieren tener. El vestido que lució el día del compromiso se agotó rápidamente, lo mismo que las copias –en versión de lujo y fantasía– de su anillo; ese que había sido símbolo de la mala suerte de Diana hasta el minuto en que el príncipe William se lo puso en el dedo a su novia y, por la magia del amor, volvió a ser una joya cargada de ilusión y esperanzas de felicidad.
¿Cómo llegó la bonita Catherine a convertirse primero en Waitie Katie y ahora en la novia del siglo? Es un tema que da para largo y no se agotará en los pocos días que faltan para el 29 de abril cuando ella aparezca del brazo de su padre en la puerta de la catedral de Westminster donde se realizará el matrimonio.

Catherine Middleton

Catherine Middleton

La trepadora Carole

Dice la leyenda que fue su madre –Carole Goldsmith Harrison, sus apellidos de soltera–, la que sugirió a Kate que estudiara arte en Saint Andrews, Escocia; la misma carrera en la que se había matriculado el príncipe William cuando egresó del aristocrático college de Eton. A Carole la acusan de ser una arribista todo terreno, una trepadora social y, por lo mismo, una mujer que pudo olfatear la posibilidad de que el príncipe se fijara en su hija mayor. Si eso es verdad, más increíble es que haya acertado y ahora esté a dieta para verse soberbia el día que será el más importante de su vida: cuando pase a ser consuegra de la reina.
Uno de los datos clave para que los comentaristas de sociedad en Londres pensaran que el anuncio de matrimonio estaba “muy” cerca fue una foto que le tomaron a Carole pocas semanas atrás en que aparecía en Balmoral, estaba tomando clases de caza, tendida en el suelo con un arma en las manos. Ese fue un fin de semana en que ella y su marido fueron invitados al castillo: un detalle que solo podía significar que la reina ya la consideraba parte de la familia porque la soberana selecciona personalmente a quienes pueden alojar en ese mítico enclave de la realeza.
Catherine Middleton

Si se acepta que los genes determinan el actuar de las personas, habría que decir que el arribismo de Carole estaba en su ADN, porque la historia de su familia fue una larga lucha por mejorar socialmente. Un medio británico buceó en la genealogía de la novia del príncipe y descubrió que desde 1794 –en que se encontró al más antiguo de sus ancestros– todos fueron mineros del carbón, un sector de los más pobres de la isla hasta que Thomas Harrison, su bisabuelo, rompió la maldición gracias a su habilidad como carpintero y se convirtió en el primer pequeño empresario independiente de la familia.
Por el lado de los Middleton, pareciera que el pasado es más halagüeño porque algunos genealogistas sugieren que Kate tendría lazos consanguíneos con J.K. Rowling, la autora de Harry Potter y, en Estados Unidos, sería prima lejana de George Washington y el general Patton.
James Middleton, el padre de Kate, tampoco está exento de arribismo porque hace un par de años estuvo sondeando a expertos genealogistas para que buscaran ancestros británicos ilustres en su familia. Al parecer no encontraron porque nunca se volvió a escribir sobre el tema en medios ingleses.
Destinados uno al otro

Catherine Elizabeth nació el 9 de enero de 1982, cinco meses antes que el príncipe William, que lo hizo el 21 de junio del mismo año. Eso la determina a ella como una seria y conservadora Capricornio y a él un Cáncer familiero y sentimental; pero William nació el día que marca el solsticio de verano en el hemisferio norte que ese año coincidió con un eclipse solar, lo que según algunos astrólogos señala personalidades prodigiosas. Por lo tanto, algunos futurólogos postulan que el reinado de William será tan marcador como el que ejerció Alejandro Magno. A la reina Catherine, en tanto, los astros le auguran que tendrá una gran influencia en la moda; algo evidente a la luz de lo que ya está aconteciendo con ella.
La elección del diseñador que realizará su traje de novia es uno de los tópicos más atractivos de estos días. Una de sus favoritas es la brasileña Daniela Helayhel, la misma que realizó su vestido azul del día del compromiso. Ese era un modelo creado especialmente para Kate, porque para las ocasiones especiales no compra en tiendas a fin de evitar el bochorno de repetir vestido con alguna otra invitada. Sin embargo, al parecer deberá optar por un diseñador cien por ciento británico.
Ella está, de algún modo, ya acostumbrada a esta expectación. Desde que el año 2002 algunos medios de prensa comenzaron a nombrarla informando que se trataba de una compañera de estudios muy especial del príncipe, había fotógrafos que la buscaban cada vez que William aparecía en grupos de amigos o compañeros de universidad. Aunque la prensa tuvo que acatar la petición real de “dejar tranquilo al príncipe” mientras estudiaba en Saint Andrews, siempre hubo ocasiones en que esa regla se relajaba: las competencias de polo, por ejemplo. De hecho, una de las primeras fotografías de Kate en el entorno del príncipe fue en una competencia deportiva.
Catherine Middleton

Catherine Middleton

A partir de entonces comenzó a aparecer en alocadas fiestas en los clubes londinenses favoritos de William y Harry o saliendo de amanecida en automóviles que partían veloces para esquivar a los paparazzi. Nunca, sin embargo, la fotografiaron pasada de tragos o con ropa muy insinuante, algo que sí le pasó muchas veces a Chelsy Davy, la “girlfriend” sudafricana del príncipe Harry, que ahora ya desapareció del entorno principesco. La peor situación que vivió Kate fue cuando se puso un short de lentejuelas para asistir a un acto de beneficencia y ¡se cayó! Un golpe feo que la mostró con las dos piernas al aire... y la decisión de nunca más usar algo parecido.

Cuando los tabloides británicos pudieron informar que la joven Middleton era algo más que una buena amiga del príncipe, el cerco informativo sobre ella se hizo más intenso. Hubo fotógrafos a las afueras del departamento de su familia en Londres, cuando salía de compras y, especialmente, cuando asistía con William a alguna fiesta de amigos.

En la entrevista que dieron a la BBC el día del compromiso, William relató así el comienzo de su relación. “Fue hace mucho tiempo. Nos conocimos en la universidad, en Saint Andrews, fuimos amigos por un año y algo floreció desde entonces. Comenzamos a pasar más tiempo juntos, riéndonos; nos divertíamos y descubrimos que compartíamos los mismos intereses y que realmente eran muy buenos momentos. Ella tiene un sentido del humor muy pícaro, lo que me ayudó, porque yo soy más grave. Era divertido, nos reíamos mucho y las cosas fueron pasando”.

Kate le recordó: “Creo que me puse roja cuando te conocí y me escabullí, intimidada por haberte conocido. De hecho, William no estuvo al principio, no estuvo para la semana de bienvenida, por lo que nos tomó algo de tiempo llegar a conocernos, pero nos hicimos bastante amigos desde un comienzo”.

Formalidades
Cuando salió de la universidad, el príncipe comenzó su etapa de “pasantías” en las Fuerzas Armadas: la Armada, el Ejército y, últimamente, la Aviación. El 16 de diciembre de 2006 se graduó como teniente segundo de Ejército y a la ceremonia asistió Kate, lo que indicó que su relación era formal y con miras a un matrimonio.

Pero todas las ilusiones se desvanecieron porque justo después de ese día William se sintió presionado y le pidió a su chica que “se dieran un tiempo”.

La separación fue pésima para la prensa y también para la pareja. Kate se encerró entre su familia, dejándose ver en contadas ocasiones y siempre rodeada de amigas. Columnistas y observadores de la realeza aseguraban en esos días que el príncipe estaba peor que ella. Aunque él fue quien quiso alejarse, lo cierto es que la separación le sentó muy mal y extrañaba terriblemente a Kate.

Así, pasaron unos pocos meses y William volvió con su “girlfriend” plebeya para no separarse más.

Poco después el periódico Daily Express anunció que el príncipe Carlos había aprobado “que su hijo y la novia de éste vivieran juntos en un departamento en Clarence House”.

Agregaban que la reina y su marido, el príncipe Felipe, también estuvieron de acuerdo.
Clarence House es la residencia oficial del príncipe Carlos y allí viven también William y Harry. El Daily Express comentaba en esos días que la instalación de Kate no había sido muy notoria porque “ella tenía ya bastantes cosas en el departamento de William”.

Esta relajada forma de vivir el noviazgo más trascendental para el futuro de la monarquía británica se debe justamente a la traumática historia de amor del príncipe Carlos. Cuando él se enamoró de Camilla Shand, todo el establishment británico le impidió formalizar ningún romance porque ella no era virgen. Varias décadas más tarde, el príncipe de Gales ya sabe lo nefasta que fue esa decisión. Él dejó a Camilla, pero nunca la olvidó. Volvieron a ser amantes después que ella tuvo su primer hijo, y nunca se alejaron. Al casarse él con Diana Spencer, para asegurar la dinastía teniendo hijos con ella, Camilla siempre fue “la otra” y le amargó la vida a la princesa obligándola a aceptar esa historia que culminó con la famosa entrevista en que la princesa dijo “éramos tres en ese matrimonio”.

Para no repetir la historia y proteger a William, su padre y sus abuelos le dieron carta libre para vivir como todos los jóvenes de este siglo que, en gran porcentaje, conviven antes de casarse.

En la entrevista a la BBC, William contó que estaban planeando el compromiso desde hacía más de un año, pero que él no encontraba la ocasión para hacer “the proposal”. Señaló, un poco burlándose de sí mismo, que hacía tres semanas llevaba el anillo de compromiso de su madre a todos lados y se fue también a un viaje a Kenya con la joya en su ¡mochila! Allí finalmente, encontró el minuto apropiado para hablar con Kate. “Me sentí listo de verdad en África. Fue hermoso a la vez. Planeé deliberadamente mostrar mi lado romántico”.

Le entregó el anillo de Diana, y Kate señaló que “fue un shock, fue muy emocionante cuando lo hizo”.

“Es el anillo de compromiso de mi madre”, explicó William como si fuera necesario.

“Pensé que sería muy lindo, porque obviamente ella no estará para compartir la alegría y la emoción de todo. Fue mi manera de tenerla cerca. Me informé de buena fuente que es un zafiro con algunos diamantes. Estoy seguro de que todos lo reconocen de tiempos pasados. Es hermoso”.

“Bueno, solo espero cuidarlo. Es muy, muy especial”, agregó la novia.

Tina Brown, periodista amiga de la princesa de Gales, escribió que este había sido el modo en que William trajo de vuelta a su madre. Y para culminarlo trascendió, la semana pasada, que piensa invitar a los Spencer a la boda. Y también a Elton John, que cantó en el funeral de la princesa y lo hará también en el matrimonio...

Por: Soledad Miranda

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