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Jueves, 17 de Mayo 2012

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Pedro Restrepo

"En medio de esta lucha hemos encontrado combustible de vida"

En una entrevista franca y sensible Pedro Restrepo nos habla del amor, de la paz y de la vida. Él quizás mejor que nadie pueda ilustrarnos cómo es posible volver a vivir y amar la vida en medio del dolor.

Pedro Restrepo

Con mi corazón en Yambo se estrena en las salas de cine del país, y por un momento me pregunto, ¿qué puede contarnos María Fernanda Restrepo que no sepamos ya? Después de todo el caso de los hermanos Santiago y Andrés Restrepo debe ser uno de los más largos y mediáticos de los últimos tiempos.

Luego de mi primer intento frustrado de ver el documental –habiendo llegado 10 minutos antes del inicio de la función me encontré con la taquilla agotada- supuse que esta historia tendría más matices de los que yo conocía. Y fue así. Avanzan las imágenes, y mientras no salgo de mi asombro al conocer detalles inesperados de esta historia, veo a Pedro en las diferentes facetas de su lucha.

Golpeado pero incansable, defraudado pero optimista, práctico, sensible y con espacio para el humor. ¿Cómo lo hace? Quiero conocer más del lado humano de este hombre sorprendente.

Pedro, su sonrisa es hermosa, ¿cuánto sonríe?
Sonrío bastante, yo creo que la risa es un escape humano, que descongestiona y produce sensaciones de alegría y de paz. Sonrío mucho cuando veo cosas bellas, y cuando disfruto de la buena comida, un buen chiste o en una reunión de amigos. En general cuando los problemas son muy grandes tendría que sonreír para poderlos afrontar.

¿En qué se diferencia el Pedro de hace 25 años con el Pedro de ahora?
Creo que hay bastantes diferencias, el Pedro de hace 25 años no es diferente al de ahora en cuanto a responsabilidades del hogar, su amor por la familia y en su amor por los hijos; pero quizás es algo diferente en la relación de la casa hacia afuera, jamás yo soñé siquiera estar dando una entrevista, estar en un set de televisión, estar en las calles con una pancarta, con una bandera pidiendo reivindicaciones. Fue difícil asumir este rol, pero surgió la necesidad de asumirlo y aquí estamos.

¿De lo cotidiano, qué lo hace feliz hoy?
La rutina en la casa, me gusta mucho estar con mi esposa, prácticamente estamos juntos en todas nuestras actividades. Tenemos gustos muy parecidos, como la literatura, la música, la buena conversación, a veces –intrascendente pero a veces también algo profunda-. También tenemos nuestras diferencias en cuanto a apreciaciones políticas o de la vida, pero eso enriquece. En general de estar con la familia, aunque también manejo muy bien la soledad.

¿Cómo maneja la soledad?
Con un libro, buena música, o un poco de escritura, estoy tranquilo.

¿Escribe usted?
Bueno escribo tonteras en una libreta, pero quizás sería lo que más hubiera querido en la vida. Admiro mucho a los escritores y poetas, admiro mucho al que es capaz de expresar con frases o con palabras un pensamiento, pero me falta bastante, para eso sí soy cobarde.
Pedro Restrepo

Pedro Restrepo

¿Cuál es su credo de vida?, ¿tiene alguna máxima por la que se rige?
Sí, creo que hay que vivir el momento, creo que hay que vivir con intensidad, con filosofía, sin desesperarnos, sobre todo cuando llegan los momentos de dificultades y de problemas, afrontarlos tal cual llegan, en el sentido de que los problemas que tienen solución no son problemas y los que no tienen solución tampoco son problemas. Muchas veces enloquecemos por cosas que no tienen salida y seguimos dándole vueltas y tratando de darle salidas sin tenerlas. Entonces ese día a día es importante enfrentarlo responsablemente, no solamente en el aspecto económico sino también en todo lo personal. Porque planes a largo plazo se pueden hacer pero el futuro nadie lo preve.

Hablando de lo económico, se sabe que las experiencias traumáticas ponen en riesgo la estabilidad de las familias desde varios frentes, incluido el económico,

¿cómo hizo usted para mantener la capacidad de proveer para los suyos?
Esa pregunta me la hago todos los días y todavía no sé cómo hice. Porque cuando surge una catástrofe como la nuestra, y decides dedicar toda tu intensidad y todo tu tiempo exclusivamente a buscar a esos niños, abandonas muchas cosas. Te cuento una anécdota, por finales de noviembre del año 1988 en todo este trajinar de buscar evidencias y pistas, Martha Cecilia –mi actual esposa- hermana de Luz Elena, mujer extraordinaria y maravillosa que lo entregó todo porque adoraba a esos niños y se vino acá a esta lucha, me dijo tajantemente: “el problema con los niños es o todo o nada, o nos dedicamos de tiempo completo a esto o no se puede hacer nada”, y pensé: esto sí es jodido porque de todas maneras hay que seguir viviendo, tengo que sostener la casa, hay deudas. Pero había una sola alternativa y eran los niños, así que tuve que empezar a dejar muchas actividades. Afortunadamente he tenido una educación de ahorro, entonces habían unos ahorros y habían algunas inversiones que de cierto modo nos fueron sosteniendo. Pero es indudable que también hubo mucha solidaridad de la gente. Me acuerdo en el año 91 o 92 que de pronto en la plaza, alguien que nos acompañaba llevó un frasco y la gente pasaba y ponía cinco o diez sucres y el caramelero también ponía y eran cosas espontáneas y muy lindas. Después también cuando murió Luz Elena los artistas hicieron una subasta y eso ayudó. Pero en general yo quisiera saber cómo se hizo porque eran muchos gastos sin las fuentes de ingreso habituales, de mi trabajo de ingeniería que no lo podía ejercer, pero salimos.

Se puede pensar que desde la desaparición de sus hijos la búsqueda de respuestas se ha convertido en el eje de su vida o en la misión que la ha definido,

¿es esto cierto hasta el día de hoy?

Sí, sí, sí, nosotros pusimos como una especie de slogan, todo gira alrededor de la lucha por la verdad y justicia de Carlos Santiago y Pedro Andrés. Si en esa prioridad número uno hay espacio para otra cosa habrá que hacerlo si es necesario.

Y esto implica un desgaste normal, ¿en algún momento usted sintió la necesidad de decir hasta aquí llegué, no doy más, de alguna manera cierro el caso?
Muchas veces durante todo este calvario, sobre todo en momentos que la cosa no marchaba, pasaba el tiempo sin una respuesta, sin una luz. Parecía que estábamos como en un corcho en un remolino dando la misma vuelta, entonces ahí uno decía, ¿contra qué peleamos? Es un poder demasiado grande y somos demasiado pequeños. Pero de pronto las caras de esos niños volvían a la mente y decía “respire fuerte y para adelante”. Y para esto se necesita un aliento, pero el mismo aliento es una especie de retroalimentación, la lucha te da esa retroalimentación.

Hablemos del amor ¿cuál es el amor más lindo para usted?
El amor de la familia, que está representado en la esposa y desde luego en los hijos. Yo creo que sin eso uno no puede existir; y personalmente la relación de pareja, los hijos y el propósito de vida en familia es todo. Uno como hombre lucha y se esfuerza y se enorgullece cuando los hijos van para arriba, y los éxitos de ellos los toma como propios, y da todo por ellos.

Y del amor de pareja con cuál se queda ¿con el de la juventud impulsivo y apasionado o el de la madurez sensato, constante?
El de la madurez desde luego, yo no concibo la vida sin una pareja, ya sea en matrimonio, novios o como sea, con amor sincero, de mutuo respeto, de acercamiento, de empatía, de química -como se dice-. Cuando vino la tragedia de la muerte de Luz Elena, el principal problema era rehacer un hogar, en medio de esa tragedia yo no concibo un hombre sólo, el hombre nació para estar con su complemento que es su mujer y viceversa.

¿Cómo hace alguien que ha sufrido tanto para encontrar paz?
En medio de toda esta lucha o ese buscar respuestas hemos encontrado combustible de vida. Y al mismo tiempo habían varios frentes importantes, los niños desaparecidos, estaba Luz Elena, después vino Martha, María Fernanda; para mí era prioridad número uno ella, en ese sentido la familia ha sido tan solidaria, y a través de todo el desarrollo de este proceso, un pueblo y una prensa solidarios, unos organismos de derechos humanos y mucha gente a nivel individual acompañándonos, entonces la familia Restrepo de ser de cuatro miembros se hizo de miles de miembros. De pronto esas cosas han hecho de todo esto una lucha con hechos extraordinarios. Eso nos ayuda a creer en la vida, en algo más allá de la maldad, pues también hay mucha bondad y amor.

El debate filosófico y teológico sobre el propósito del sufrimiento tiene una larga historia, qué opina usted ¿tiene propósito el sufrimiento?
No tanto como propósito, yo lo analizaría como que existe, simplemente si somos seres vivos, somos seres concientes, racionales, tenemos cerebro, pensamiento, memoria y discernimiento estamos inmersos en que somos vulnerables. Los dolores pueden ser físicos, espirituales o pueden ser psíquicos, son dolores que nos traen sufrimiento, pero siempre por la ley de los contrarios al superar el dolor viene la felicidad. Los problemas y decepciones son superables aun cuando muchas veces es necesario pedir
ayuda.

Muchas personas después de pasar por experiencias como las suyas se refugian en Dios, ¿cuál es su refugio?
Yo creo en Dios. Creo que la necesidad humana de buscar siempre un refugio existe. Por lo que si Dios no existiera habría que crearlo. Nos sentimos tan poquitos y tan inermes en este mundo que siempre buscamos una cosa sobrenatural que nos proteja. Yo tengo oraciones, soy católico, me levanto y me acuesto con oraciones, eso me da alivio. Al principio de la desaparición la casa se llenó de muchos grupos religiosos que ante todo predicaban resignación. Un pastor evangélico nos decía “ustedes perdieron a sus hijos, quiten esa conexión y déjenlo en manos de Dios”, yo le dije “Dios dice ayúdate que yo te ayudaré”, entonces el pastor respondió “eso no está en la Biblia” y yo dije “pues debería estar”.

¿Y qué opina usted de la resignación?
Que es la posición más cómoda, no hacer nada es lo más fácil. A mi casa viene constantemente mucha gente que tiene problemas de desaparecidos, y bueno a través de mi experiencia les doy algunas pautas pero ante todo lo que yo les digo es lo siguiente “ante un problema no hacer nada es lo más fácil, no pasa nada y en ese momento usted se resigna y sigue viviendo. Pero el momento que usted decida hacer algo debe saber que hay muchos obstáculos, muchas decepciones, y que usted tiene que tener un objetivo muy firme, muy fijo y muy claro para vencer todo eso, y a través del tiempo seguir”. Cuando uno hace cosas pasan cosas, cuando uno no hace nada no pasa nada, las cosas por elementales, por pequeñas, por tontas, por inútiles que parezcan suman.
Pedro Restrepo

¿Desde el punto de vista del amor qué aprendizaje cree que es indispensable dejarle a su hija María Fernanda?
Bueno como ella mismo lo ha dicho con su trabajo, que lo define como un trabajo muy marcado en el amor. Para mí ella es la principal víctima, porque para Carlos Santiago y Pedro Andrés su vida fue frustrada, ellos están en otro mundo, pero ella quedó en este mundo y de 10 años, apenas comenzando a formarse. Sin embargo, ella vio que aquí había amor, que ese amor sigue, que ese amor es lucha y objetivos comunes. Lo ha entendido de esa forma, su vida profesional y familiar está enmarcada en los mismos principios, no creo que yo tenga nada más que decirle; porque más bien lo ha visto con el ejemplo, que es lo mejor que le puedo dar.
¿Y desde algo tan difícil como el perdón?
Esa parte del perdón es bien difícil, puede ser peligroso, porque puedo decir: ‘ya estoy perdonado y sigo delinquiendo, sigo matando, y sigo con la misma política de Estado’. Por ejemplo, en este mismo momento le estoy diciendo a la Policía que ellos pidan perdón a la familia, perdón a la sociedad ecuatoriana, perdón a los derechos humanos, y hagan un verdadero propósito de enmienda, con acciones de verdadero cuidado a la ciudadanía y así justificar el perdón. Pero como palabra puede ser una palabra vana. Si esa persona hizo el daño y pide perdón porque verdaderamente lo siente y desde ese momento hace todo lo posible por revertir ese daño y sobre todo no hacer más daño, perfecto bienvenido sea, pero no como salida.

¿Nuestro paso por este mundo cumple algún propósito? ¿cree que hay vida después de la vida?
No, no creo que haya vida después de esta vida. Eso suena un poquito materialista o racionalista. Mi formación es de ingeniero y creo más bien en las cosas que puedo comprobar, que puedo tener una evidencia científica. Considero que este mundo es un misterio y un misterio maravilloso, que nos rebanamos los sesos tratando de explicar y no nos explicamos. Yo creo que el paso por este mundo es importante en la medida que nosotros como seres humanos somos intermediarios de la vida, dejando hijos que aporten.

¿Cuál es su canción favorita?
Fina estampa de Chabuca Granda, me parece una poesía preciosa como un homenaje de una hija al papá.

Pedro luego me regala su sonrisa amable y me mira como quien pregunta ¿es esto lo que esperaba?

Cuando me retiro de la entrevista tengo a Chabuca rondando en la cabeza,

Es un caminito alegre con luz de luna o de sol, que he de recorrer cantando por si te puedo alcanzar, fina estampa caballero quien te pudiera guardar.


Por: Patty Salame

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