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Jueves, 17 de Mayo 2012

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Vladimir Lande

Soy un activista del arte

Su éxito es inevitable luego de 5 generaciones de músicos. Su visión: usar la música de orquesta como herramienta de educación y lucha contra la pobreza. Es el director de la Orquesta de San Petersburgo y visitó nuestro país, invitado por la Casa de la Música.

Pensar en la solemnidad de un maestro de orquesta ruso es un contrasentido cuando uno tiene la oportunidad de conversar con Vladimir Lande, que visitó Guayaquil y Quito en noviembre. Joven, sonriente y con curiosidad. El maestro invitado de la Orquesta de San Petersburgo, que además es oboísta, me recibe con amabilidad, luego de lamentar no saber español “es algo que debo hacer inevitablemente”, señala. De América Latina, no solo conoce algunos países, sino que considera seguir algunos ejemplos en materia musical y social. Mientras empezamos la entrevista, suena de fondo la Obertura de Russland y Ludmila del ruso Glinka, interpretado por la Orquesta de San Petersburgo que ensaya antes de iniciar el concierto, con sala llena. No se puede pedir un mejor ambiente para una entrevista.

Leí en la web que usted empezó a tocar instrumentos muy joven, y que a los 5 años cambió el piano por el oboe.
Mi mamá era una pianista y mis abuelos también. Soy la quinta generación de músicos en mi familia y es por eso que básicamente no tuve otra opción que empezar a tocar el piano (risas). Y me gustaba mucho, pero luego de un tiempo me enamoré del sonido del oboe. Particularmente de un oboísta que era parte de la Filarmónica de esa época: Vladimir Curling. Con el paso de los años, pasé a ser el principal en la Orquesta Filarmónica, el mismo puesto de Curling, a quien admiré por tanto tiempo.

¿Qué fue lo que le atrajo del oboe?
El oboe tiene un sonido especial, una voz especial y como no soy un gran cantante, pienso que es genial para mí.
 
¿Qué otras influencias tuvo en esos primeros años?
Crecí en San Petersburgo, que se llamaba Leningrado en esa época, y había mucho arte. Mi abuelo era violinista en la ópera, mi abuela era diseñadora de vestuario también en la ópera. Y crecí básicamente en un estudio donde vi muchos trajes siendo pintados, vi tantas producciones de ópera. Además, la misma ciudad de San Petersburgo es muy artística por su arquitectura, si no has ido deberías ir. Y bueno, es realmente un lugar especial. Además crecí en la misma calle donde estaba la academia de Ballet, la más famosa de Rusia… me siento afortunado por eso.
Vladimir Lande

¿La situación política de la entonces Unión Soviética le afectó de alguna manera?
Bastante. De hecho, como músico, yo empecé a viajar fuera del país muy joven, a los 17 años. Cuando obtuve la posición principal en la filarmónica, tenía 19 y medio. Para la gente mayor que viajaba mucho en ese tiempo la KGB (agencia de inteligencia rusa) hizo un tratamiento especial. Y a los jóvenes se nos pidió que los espiáramos, que nos espiáramos entre miembros de la orquesta. Yo dejé muy claro que no lo iba a hacer. Y fue así como me metí en mi primer gran problema con la KGB, y es la razón por la que tuve que abandonar la Unión Soviética. Durante once años no pude volver. Ahora estoy en la situación perfecta entre mi tierra de nacimiento (Rusia) y el lugar donde me asenté (EE.UU.)
Vladimir Lande

¿Cómo fue su llegada a EE.UU. en ese entonces?
Fue muy difícil porque no me mudé por un mejor trabajo, sino porque me vi forzado a huir del sistema soviético. Mi primer trabajo allá fue de salvavidas. Todo cambió y empecé desde cero. Y donde estoy ahora es producto de haber sido muy perseverante porque muchas veces me dijeron que debía reconsiderar cambiar mi ocupación, cambiar mis sueños porque en EE.UU., ser un músico, es probablemente una de las cosas más difíciles, porque las artes no son apreciadas como lo eran en lo 40’s o los 50’s. Muchas orquestas están en bancarrota hoy en EE.UU. La de Baltimore donde fui el principal oboísta durante 18 años, lo está, así como la de Filadelfia o la de Nueva York, vemos que son grandes orquestas de grandes ciudades, en bancarrota.

¿Qué está haciendo usted para enfrentar esta situación?
Me considero a mí mismo como un educador, porque trabajo mucho con músicos jóvenes, doy muchas clases magistrales y eso es lo que necesita hacerse. Los chicos deben ser educados. Por ejemplo, ahora en EE.UU. muchas orquestas profesionales y gente del sistema educativo están estudiando El Sistema de Venezuela. Gustavo Dedamel es uno de los directores de orquesta jóvenes, más conocido al momento y salió de El Sistema. Hoy conduce la Filarmónica de Los Ángeles. La ironía es que El Sistema fue creado a imagen y semejanza de lo que en ese entonces representaba EE.UU. y ahora los estadounidenses estudian a El Sistema.

Nos puede contar algo sobre El Sistema
Antonio Abreu, un filántropo venezolano, tuvo la idea de que si los niños y jóvenes tienen en sus manos instrumentos, jamás tomarían un arma. Per cápita, Venezuela tiene más orquestas que en otro lado del mundo. Y a todos lados que viajo me encuentro con músicos venezolanos que se iniciaron en El Sistema. Es una prueba más de que la música y el arte pueden hacer mucho más por la humanidad.

¿Ud. cree que ese es el desafío actual para preservar la música clásica?
Puede sonar egoísta lo que voy a decir ya que la música clásica es mi campo de trabajo, pero si me preguntan, creo que es una necesidad que los jóvenes estudien música clásica. Los chicos que estudian sus instrumentos desarrollan mucho más rápido sus cerebros, su desarrollo neurológico es mucho más amplio y complejo. Aprenden a construir conceptos. Nietzche decía que solo podemos usar conceptos que construimos nosotros mismos. Y la música clásica, aprender a tocar instrumentos, enseña a los chicos a construir sus propios conceptos. Cómo crear frases musicales, cómo ir de una nota a otra, cómo crear el color, el personaje del tono, todo.

¿Cree que estamos en un punto de cambio de orden a la hora de generar música?
Realmente espero que sea así. Espero que sea un ciclo, aunque viene sucediendo desde hace tiempo. Y cuando el dinero escasea, como está sucediendo en EE.UU., Italia, Holanda, se corta el flujo de dinero para orquestas, educación de niños. En las épocas de recesión, lo primero que se corta son las artes. No podemos cortar la educación artística y eso es algo que los políticos no entienden. Creo que hay una buena cultura de filantropía en EE.UU. que podría resolver los problemas, pero incluso la filantropía está envejeciendo y muriendo muchos de ellos. Lo veo como una crisis, pero para mí es alentador ver aquí en América Latina y en Asia tantos niños y jóvenes ir a mis conciertos. En mis clases magistrales veo a los chicos que son como esponjas absorbiendo la información y es maravilloso.
Vladimir Lande

Ud. tiene esperanza en eso…
Sí, tengo esperanza y creo que tenemos tanto que aprender de Latinoamérica y Asia. Si vemos que las artes funcionan en una parte, creo que el resto del mundo debe hacer lo mismo. Espero que Europa despierte y no pierda la buena costumbre de educar a los chicos en artes. Por cierto, en China, Corea y Japón, hay chicos estudiando música, las autoridades se están asegurando de que los futuros adultos sean buenos miembros de la sociedad. Tengo esperanza en Latinoamérica y en Asia y espero que el nivel de educación en todos lados mejore.
¿Se considera un activista?
Me considero un activista del arte. Amo el arte: la ópera, los museos, todo tipo de artes. Creo que es una gran parte del ser humano.

¿Qué opina sobre la música contemporánea? Me refiero a la popular, no tanto a la orquestal.
Nada retrocede, todo avanza. Creo que la música contemporánea clásica y la pop son necesarias. No creo que haya buena música y mala música. No separo la música clásica del resto. La música pop tiene su melodía, tiene su música, tiene su ritmo, tiene su presentación, sus intérpretes son artistas. Ahí vamos en el mismo bote. Hay arte magnífico, hay arte bueno y hay arte que no es tan bueno.

¿Cuáles son sus proyectos actuales?
Uno de ellos es el Chef y Orquesta, que tiene similitudes entre sí: aperitivo, plato principal y postre. Este proyecto incorporará a un chef que va a cocinar y habrá también un cantante. Es como un acto de ópera. Estará la orquesta sinfónica así que va a ser un show con comida. Otro tipo de arte incorporado. Lo vamos a lanzar en San Petersburgo el próximo año pero luego haremos una gira mundial, pues la obra estará en ruso, inglés y español. Y el otro proyecto lo haremos con la industria de perfumería francesa y se denominará Las Fragancias del Sonido. Y creé este proyecto porque los profesionales del perfume dicen escuchar los aromas, entonces pensé que si pueden escuchar el aroma y la música debe haber algo en común. Luego me di cuenta que ambos elementos llegan a los centros emocionales del cerebro. Los programas de los conciertos con autores como Rimsky Korsakov, entre otros, tendrán círculos que la gente podrá raspar para poder percibir el aroma de cada presentación.

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