Requiere Flash PLayer

Get Adobe Flash player

Requiere Flash PLayer

Get Adobe Flash player

Cosas Una Revista internacional

  • Inicio
  • La Empresa
    • Quienes Somos
    • Nuestros Productos
      • Cosas
      • Casas
      • Clubes
      • Vidactiva
  • Artículos
    • Cultura
    • Actualidad
    • Farándula
    • Moda
    • Fitness
    • Varios
    • Teatro
  • Vida Social
    • Guayaquil
    • Quito
    • Cuenca
  • Especiales
    • Madres
    • Novias
    • Edición Navidad
    • Moda y Belleza
    • Gourmet
    • Hombres
    • Turismo
    • Taurino
    • Niños
  • Suscripciones
  • Contacto

Jueves, 17 de Mayo 2012

Requiere Flash PLayer

Get Adobe Flash player

Cristina Fernández

Más poderosa que EVITA

Siete de cada diez argentinos votaron por ella en las últimas elecciones que la llevaron por otros cuatro años a la Casa Rosada. Recientes biografías aseguran que con Néstor Kirchner habían acordado que cada uno podía tener amantes.

Con su triunfo en la reciente elección presidencial, Cristina Fernández de Kirchner se convirtió en la mujer más poderosa de la historia en ese país. Siete de cada diez argentinos votó por ella, haciendo que los análisis sobre el porqué de su aplastante victoria sigan hasta hoy.

Mas allá de las cifras, se dice que ahora comienza una etapa donde “otra Cristina” emergerá. Una que, quizás, sea más verdadera de la que conocemos hasta hoy porque la Presidenta, de acuerdo a diferentes biografías, ha sido una mujer que se hizo a sí misma y ha entregado un relato no fiel a su historia. Se obstina en mantener hermetismo sobre su familia y sobre sí misma, y hace algunos años, una investigación realizada por el diario Perfil, determinó que “Cristina siempre intentó negar su pasado. Si fuera por ella su vida arrancaría a los 22 años”.

La hoy Presidenta nació en la ciudad de La Plata, el 19 de febrero de 1953, meses después de la muerte de Eva Duarte de Perón. Cristina Elizabeth fue hija de una madre soltera, Ofelia Wilhem, que era costurera, sindicalista y fanática del equipo de fútbol Gimnasia y Esgrima. Su padre, Eduardo Fernández, fue un chofer de la locomoción colectiva que estuvo ausente en su nacimiento y recién se integró a la familia cuando Cristina tenía dos años, y su hermana, Giselle, estaba por nacer. En 1982, Eduardo Fernández murió. Se ha dicho que pronto aparecerá un libro contando que el chofer no era el padre biológico de Cristina, pero nada se ha filtrado.

En una de las biografías, una amiga de la infancia de las Fernández hace tristes recuerdos de esa época. “Cristina renegaba de su familia, a veces siento que le daba vergüenza”, señala. “Le molestaba el barrio humilde donde vivía, la casa adornada con flores de plástico y animalitos de porcelana. Le incomodaba el fanatismo de su madre por el fútbol y la simpleza de su padre colectivero”. A partir de su adolescencia, “comenzó a construirse a sí misma”, a forjar una nueva Cristina avasalladora y segura.
Cristina Fernández

Cristina Fernández

El encuentro con Néstor

Su primer novio lo tuvo a los 16 años. Era un rugbista llamado Raúl Cafferata. Con él Cristina empezó a relacionarse con un estrato social desconocido para ella: el Jockey Club de La Plata. Comenzó a sentirse cómoda en esos ambientes más refinados.

La secundaria la empezó en el ex Comercial San Martín y la terminó en el Colegio Nuestra Señora de la Misericordia. Al graduarse pensó estudiar sicología, pero en 1973 se decidió por la Facultad de Derecho en la Universidad Nacional de La Plata. Allí inició su militancia política en el Frente de Agrupaciones Eva Perón, una organización estudiantil ligada a los Montoneros, que tras su desprestigio, terminó manchando el currículum a la actual Presidenta. En ese contexto conoció a Néstor Kirchner, en octubre de 1974, y se dice que el vínculo se oficializó el Día de la Primavera de ese año, en un picnic en el Parque Pereyra. Ella dijo que Kirchner la sedujo con su locuacidad; pero él alegaba no recordar lo que había dicho ese día. “Estaba borracho”, decía con cero romanticismo.

Néstor era un joven desgarbado, de cabellos largos y anteojos de vidrios gruesos. Sus conocidos lo recuerdan como un muchacho gracioso, parlanchín, hijo de una familia conocida; y añaden que estaba más fascinado por la política que por el aprendizaje universitario. Tenía un dinamismo y una retórica apta para conquistar a una chica como Cristina que buscaba un lugar social y emocional donde cobijarse. Poco tiempo después de conocer a Kirchner, la universitaria enamorada rompió con Cafferata, el rugbista.
Cristina Fernández

Cristina Fernández

En la Juventud Peronista, Cristina y Néstor eran novios y compañeros de militancia. Tras seis meses de noviazgo, se casaron por el civil en mayo de 1975 y tuvieron una fiesta donde no se tomaron fotografías. Ya casados, a Cristina no le importaba vivir en una pensión; pero el golpe militar del 24 de marzo de 1976 la aterrorizó y convenció a Néstor de irse a vivir a Río Gallegos, en Santa Cruz, la provincia de los Kirchner. El 3 de julio, el joven marido se graduó de abogado. “Quiero tener el título y hacer plata para gobernar mi provincia”, decía. Cristina viajó sin recibirse y hasta hoy sigue la duda de si alguna vez dio los exámenes que la acreditan como abogada. De acuerdo a una investigación periodística, su título no sería verdadero, pese a que las autoridades de la Universidad de La Plata dicen que sí lo es, sin aportar mayores pruebas.


El 16 de febrero de 1977, a los dos años de casados, nació Máximo, a quien la Presidenta llama hoy “el oso”. Esa fue la época de mayor necesidad de la pareja. Cristina dice que fue un niño de carácter fácil y en su juventud estudió periodismo y derecho, carreras que no concluyó. En todo caso, él ocupa un lugar muy importante en la vida de la política, no solo por ser su único hijo hombre, sino porque nunca ha sido un “hijito de mamá”. Máximo la desafía, mantiene vivo el sentido del humor de Néstor.

Bastante tiempo después llegó Florencia, cuando Cristina ya tenía 37 años y era diputada provincial. “La consentida del padre”, como la presentaba Cristina, tuvo una infancia solitaria y veía muy poco a su madre. Cristina vivía en Buenos Aires con Máximo, y Florencia en Santa Cruz, con su padre.

Su relación con Néstor fue siempre intensa. Confiaban totalmente el uno en el otro; se querían, pero también “se mataban” cuando discutían. Cuando esto ocurría, en la Casa Rosada todos se esfumaban. Cuentan que después de uno de los actos de la campaña 2003, en el que había hablado de nacionalizar los ferrocarriles, Néstor cenaba con su comitiva. Cristina irrumpió en el restaurante y le dijo, de mala manera, que la idea “atrasaba”. El Presidente enrojeció de cólera y le gritó frente a todo el mundo: “¡Andáte a Santa Cruz y dejá de joder!”. La comida terminó silenciosa, y Néstor no volvió a hablar en público de los trenes.
Recuerdan los íntimos que, hacia fines de 1981, el matrimonio estuvo al borde de la ruptura cuando él decidió lanzarse a la política activa. “Fue la única vez que se pudo pensar en un divorcio. Cristina estaba furiosa por el miedo. Amenazó con irse; pero él la convenció, se podría decir que la doblegó.
De su vida íntima se comentaba que desde hacía mucho tiempo no dormían juntos. Al parecer, habían arribado a un acuerdo a través del cual cada uno resolvía su vida amorosa individualmente. Cristina tenía sus amantes, Néstor las suyas. Distintos funcionarios de primera línea afirman que esto era conocido... y sufrido.
En realidad nunca hizo falta ser ningún genio para percatarse que el amor entre Néstor y Cristina había pasado hace tiempo: en los últimos 20 años nunca hubo demostraciones de afecto público entre ambos. La propia Cristina lo dijo a su biógrafa: “Nosotros no éramos de hacernos demostraciones de afecto delante de la gente”. No obstante, tras su muerte, la Presidenta lloró a Néstor muchas veces en cámara. Y en los discursos de la reciente campaña se la vio en varias oportunidades, emocionada, con lágrimas en los ojos. Ese rasgo de mujer sensible, humana, le sumó una gran cantidad de votos femeninos.

En una página del libro “La Presidenta”, ella señala: “No sé si Néstor me mintió alguna vez; y si me mintió, ya no me voy a enterar. Pero de lo que estoy segura es que nunca me aburrió. El me lo decía también, que la única persona con la que no se aburría era yo. Desde que lo conocí hasta que se murió, Néstor me hizo reír”.

                                                                  Por: Claudia Echeverría, corresponsal

Portadas

Ediciones Digitales Ediciones Digitales
Ediciones Digitales

suplementos

Encuesta

¿Crees que Angelina Jolie tenga anorexia?


+ VER RESULTADOS

Todos los Derechos Reservados © COSAS 2012

DESARROLLO WEB:
MUSHOQ