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Cristina Fernández  de Kirchner

Cristina Fernández de Kirchner

Sus secretos apasionados

El libro “Los amores de Cristina / Los secretos jamás revelados de una Presidenta apasionada” apareció pocos días antes de la peor semana del gobierno argentino, con denuncias de lavado de dinero y protestas multitudinarias. Entrevistamos en exclusiva a su autor, Franco Lindner.

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Uno de los hombres que vieron desnuda a la Presidenta dice que su cuerpo es blanco y está salpicado de pecas infinitas. La describe como  “una mujer bella”. Así comienza la introducción del libro “Los amores de Cristina”, que ya agotó su primera edición.


Quienes lo han leído dicen que es una muy buena radiografía de la personalidad y del trato que tiene la Presidenta argentina con su entorno, no sólo en el plano de sus pasiones amorosas. Para otros, las 321 páginas no cumplen lo que prometen.


Lo cierto es que el autor es un experto en “kirchnerismo”. Desde hace diez años, Franco Lindner ha realizado investigaciones sobre la pareja presidencial; primero como reportero y luego como jefe de política nacional en Revista Noticias. Por eso se jacta de haber cultivado muy buenas “fuentes” en el seno del kirchnerismo, pese a trabajar en un medio claramente crítico a esta gestión y a las anteriores, como ha sido Noticias desde sus inicios.


El libro, cuyo título completo es “Los amores de Cristina / Los secretos jamás revelados de una Presidenta apasionada”, fue lanzado sin mucha publicidad por Editorial Planeta. Su índice se divide en tres grandes secciones. La primera es “La reina desnuda”. Trata de supuestos amores ciertos y también algunos platónicos de Cristina y se refiere a cómo usa su seducción femenina en el ámbito político. “Estados de ánimo” se refiere a la conjetura de que la Presidenta sufre trastorno bipolar leve, el que trata médicamente. La tercera parte, “Haciendo números”, describe los manejos del dinero de la pareja, y supuestas relaciones comerciales con empresarios amigos que manejó Néstor y que Cristina heredó a su muerte.


Es un libro entretenido, que se lee rápido y reproduce diálogos de situaciones muy privadas. Si bien algunas fuentes son citadas con nombre y apellido; en lo general no cumple con la obligación –que se exige a una obra investigativa– de avalar todos los dichos o mostrar documentación que las acredite. Por el contrario, maneja un estilo novelesco que, por momentos, le resta credibilidad a algunas situaciones reveladoras.


“Tuve la oportunidad de entrevistar a varios de los hombres señalados como sus amores, aparte, claro, de su marido. La respuesta de ellos ante la pregunta de qué los unía a Cristina, fue variada: desde silencios, hasta evasivas o directamente insultos, como era previsible… Sin embargo, algo los unía a ella, y en estas páginas se detalla en qué consistía”, dijo a “Cosas”, Franco Lindner, el autor.
 

Cristina Fernández  de Kirchner

Los favoritos

“Quien protagoniza esta historia es una mujer avasallante y al mismo tiempo frágil que llamaba por su apellido a Kirchner, la que lo celaba y era celada por él, la que lo destrataba y también amaba. Es la mujer que se rodea de ambiciosos y a menudo jóvenes funcionarios que parecen salidos de un casting de modelos, se deslumbra con ellos y luego se desencanta con la misma facilidad. Los usa y los tira”. (Extracto del libro)


¿Por qué decidió escribir este libro?
Investigo al kirchnerismo desde que empezó, en 2003, y me pareció interesante abordar las relaciones políticas y emocionales que mantiene Cristina con los hombres fuertes de su gobierno. Desde Kirchner hasta funcionarios venidos de afuera que prácticamente no tienen ninguna experiencia en la gestión pública. “Los amores de Cristina” es un retrato intimista y sicológico de cómo se relaciona y elige a su entorno.


¿Y por qué ese título?
Se lo debo a Daniel Guebel, un experimentado editor y escritor. Lo discutimos, era un título interesante, amplio. Por amores se podía entender desde romances hasta las relaciones que Cristina tiene con sus “favoritos”.


¿Cuánto tardó en escribirlo?
Un año en investigarlo y seis meses en escribirlo; y tenía un background importante de diez años de investigación previa. Retomé muchos temas que para el lector de Noticias pueden parecer conocidos, pero para otras personas son una novedad.


¿La Presidenta sabía que se estaba escribiendo?
Su entorno sí, porque varias personas son fuentes de este libro. Por lo que seguramente (ella) lo sabía.


¿No tiene temor a las represalias?
Si tuviera miedo sería un problema, porque desde hace diez años trabajo en política en Noticias, un medio que siempre tuvo una actitud crítica hacia todos los gobiernos. Estoy acostumbrado a que se hable mal de mí en los medios de comunicación estatales.


En el libro muestra a una Presidenta que utiliza su sensualidad para manejar a los hombres que la rodean. ¿Esto lo hizo siempre o sólo después de la muerte de su marido?


Creo que siempre fue así, más aún después de la muerte de Kirchner. El poder tiene una gran sensualidad y ella, como la mujer más poderosa del país, la tiene. Su película favorita es “Elizabeth: la edad de oro”, en la que actúa Cate Blanchett; la ve bastante seguido. Ahí se menciona que la heredera del trono británico en el siglo XVI era una mujer cortejada por muchos, pero terminó poniendo toda su libido en el manejo del Estado. De ser seducida por los hombres, pasó a usarlos para manejar el poder con mano de hierro y cortarle la cabeza a sus enemigos. Cristina tiene mucho de eso.


Después de investigarla por tanto tiempo, ¿le parece una mujer atractiva?
Sí, me parece atractiva para sus 60 años. Es una mujer muy coqueta, siempre arreglada. Ella es como la reina madre y sus súbditos están para complacerla y cumplir lo que ella les encomienda; con deslumbramientos y decepciones constantes. Cristina va usando y botando a los funcionarios que elige. A Amado Boudou lo eligió ella, sola, como vicepresidente. El candidato seguro era Jorge Capitanich, gobernador del Chaco. Cuando éste supo que el elegido había sido otro, comentó: “Para mí la política es lógica; pero esto que hace la Presidenta eligiendo a Boudou no es lógico, pasa por otro lado”.


¿Nadie tiene influencia sobre ella?
Después de la muerte de Kirchner no la maneja nadie. Antes era una fórmula, una sociedad política. Discutían, chocaban, se peleaban, pero tomaban las decisiones de a dos. Ahora las decisiones son de ella, es Elizabeth. Es una reina que escoge a dedo quién es su nuevo hombre fuerte. Así ocurrió con el secretario de Política Económica Axel Kicillof, que pasó a manejar toda la economía sin haber nunca trabajado en este ámbito.
En el libro se deja entrever que Capitanich, el gobernador del Chaco fue su amante.


Lo que hace el libro es contar escenas, momentos, testimonios. Capitanich dijo: “Somos muy buenos amigos, tomamos mate juntos”... y dejó que el lector saque su propia conclusión.


¿En el libro alguien reconoce que lo es?
Lo que reconocen es que Boudou le llama “la mami”, de una manera muy confianzuda; y aparecen juntos en fotos: ella recostada sobre el hombro de él. Hay escenas que son explícitas, y si uno quiere, puede pensar mal, Boudou fanfarronea con este tema frente a sus amigos. Con Kicillof, que es de perfil más bajo, la relación es más platónica. Lo ve más como el hijo que hubiera querido tener: académicamente preparado, pintón, muy seguro de sí mismo.


¿Está sola o hay alguien especial en su vida?
Hoy está muy abocada a gobernar. Está rodeada de gente, pero sola. Se muestra fuerte y a la vez vulnerable. Está en un momento sensible con las legislativas que se realizarán en octubre de este año. Si le va bien, tendrá chance de reformar la Constitución. Si no le va bien, quedará debilitada.
 

Cristina Fernández  de Kirchner

De altos y bajos

“Es la paciente de ánimo oscilante, que pasa de la euforia a la depresión, de escenas como la del baile descontrolado en Angola al ‘pum, para abajo’ asumido en sus discursos y en los baches inevitables de su agenda”. (Extracto del libro).
En el libro usted trata de probar que ella tiene trastorno bipolar...


Lo que te puedo decir es que hablé con el hombre que nos confesó haber sido su siquiatra para pedirle que nos confirmara que tiene un cuadro leve de trastorno bipolar y ciclotimia. Tampoco es para dramatizar, es algo que tienen tres o cuatro de cada 100 personas; y la han tenido Winston Churchill y otros gobernantes. Después de hablar con él lo confirmamos con otros siquiatras. Y también están los discursos donde ella habla del “¡pum, para abajo!” Un día dice que no puede dar más por el país, y al otro se la ve eufórica bailando. Hay un informe donde el departamento de Estado de Estados Unidos le pide a su embajada en Buenos Aires que averigüe los medicamentos que toma la Presidenta. Creo que hay bastantes indicios...


¿Por qué no lo reconoce?
Porque puede afectar a la opinión pública a pesar de que no es algo serio ni condenable. Aquí se habla de trastorno del ánimo, no de locura.

El patrimonio

“Es la heredera de una fortuna que no llegó a cuantificar, que organiza sorpresivos careos con empresarios oficialistas y colaboradores de su difunto marido para reconstruir el patrimonio que supone él no declaró”. (Extracto del libro).


¿Qué opinión tiene de la investigación de Jorge Lanata?
Creo que le faltó tiempo para mostrar cosas. Su investigación fue muy bien hecha. El impacto fueron las cámaras ocultas mostrando, por primera vez, a dos personas admitiendo que sacaban al exterior “plata negra” de Lázaro Báez. Este Lázaro Báez es un personaje que sacamos en tapa de “Noticias” en 2007 con el título “El testaferro”.


¿Cómo tomó la denuncia la Presidenta?
A Cristina le molestan los temas de corrupción. De hecho, uno de los arrepentidos dice que la percepción era que “la señora no debía enterarse”. Muchas cosas las hacían a espaldas de ella. A la semana de morir Kirchner, ella empezó a investigar la fortuna que había heredado. Pensaba que era más de los 80 millones que su marido había declarado y que el resto de esa fortuna se escondía en los balances comerciales de algunos empresarios cercanos como Lázaro Báez y Cristóbal López. Cristina los citó para pedirles explicaciones. “Yo arreglé todo con Néstor; a mí, señora, no me pida nada”, le habría contestado Cristóbal López. Otros, como Lázaro Báez, llegaron a algún tipo de entendimiento. Báez donó el mausoleo y sigue siendo uno de los grandes beneficiarios de la obra pública.


¿Cómo se enteró de las conversaciones?
En el caso del encuentro de Lázaro Báez y Cristóbal López con Cristina, las fuentes fueron ellos mismos. Nos consta que Cristóbal López tiene problemas con Lázaro Báez; son rivales. Ellos usaban a los medios para dirimir sus diferencias.


¿Cree que esta denuncia va a prosperar?
No. Con la experiencia que hemos tenido estos años, creo que no va a pasar nada. Más ahora, porque dicen que una cámara oculta no tiene validez legal. Fíjate que, en paralelo a la denuncia de Lázaro Báez, se está haciendo una reforma que va a dejar al Poder Judicial mucho más debilitado y dependiente de lo que ya está respecto del poder político.


¿Todo esto podría provocar que el gobierno termine antes de los casi dos años que le quedan, como sucedió con De La Rúa?
No sería deseable, y no creo que ocurra eso. Es más; si le va bien en las legislativas de este año, probablemente intente un nuevo mandato. El kirchnerismo tiene esta cosa de regenerarse desde la nada.

 

Por: Claudia Echeverría, corresponsal

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