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  • Sábado, 31 de Julio 2010

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Salma Hayek y François Henri Pinault

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Dos Veces "Si"

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Un par de días después de su fabuloso matrimonio en Venecia, Salma Hayek –o Madame François Henri Pinault, como debe ser llamada por estos días– sufrió un desagradable dolor de cabeza cuando un grupo de bromistas cibernéticos conocidos como “4chan” hackeara su iPhone luego de adivinar su número secreto (su cumpleaños) y su clave (Frida). Sus contactos, su calendario y hasta sus fotos terminaron en manos de estos piratas de Internet, poniendo una nube negra a la que había sido, sin duda, la semana más luminosa de su vida.
Después de varios años de noviazgo, una hija –Valentina Paloma, de 2 años– y una discreta e íntima ceremonia celebrada en París el día de los enamorados, la actriz y su multimillonario marido organizaron un segundo matrimonio que tuvo el esplendor que sólo el poder del dinero europeo y la celebridad de Hollywood pueden lograr.
Días antes del inicio de las celebraciones, los novios llegaron felices a Venecia. Se los vio pasear en un Vaporetto, junto a su pequeña hija Valentina, al padre del novio, y a los dos hijos del novio (del primer matrimonio), Francois de diez años y Matilde de ocho; además de algunos amigos íntimos, muy íntimos de la pareja. Mientras esto sucedía, en el hotel Cipriano comenzaban a instalarse los invitados con absoluta discreción. Resulta curioso que los más de 140 invitados se hicieron presentes desde todo  mundo por cortesía de los novios y solo una vez allí, fueron descubriendo las sorpresas que cada actividad les tenía preparadas.
La boda fue realizada con tres días de celebraciones, incluyendo una cena y baile de máscaras en el Palazzo Grassi, donde el padre de François Henri –fundador de PPR, el imperio del lujo francés propietario, entre otras cosas, de Gucci, Puma y la casa de remates Christie’s– mantiene su impresionante colección de arte contemporáneo, y una ceremonia y recepción en el legendario teatro La Fenice.
Salma, de 42 años, y François Henri, de 46, exigieron estricta privacidad en esta oportunidad, y los fotógrafos tuvieron un acceso limitado que les permitió sólo fotografiar a sus invitados a la distancia. No obstante, una foto oficial de los novios –ella en un espectacular vestido blanco de Balenciaga diseñado por Nicolás Ghesquiere, y él en un severo y elegante tuxedo– fue entregada sólo a diarios. El resto de las fotos de la ceremonia y la recepción fueron vendidas por la pareja en una suma millonaria a un medio que tuvo exclusividad.
El vestido, exquisitamente adornado con cristales austriacos, mostró a una verdadera diva, con el pelo recogido, joyas de Cartier y un sencillo bouquet de orquídeas y jazmines de Madagascar con cuentas de cristal.
Valentina Paloma, la hija de la pareja, de casi dos años, actuó como damita de honor, vestida según la revista Hola! en un diseño de Bonpoint y llevó los pétalos de rosas junto con los dos hijos del primer matrimonio de Francois Henry.
Hubo dos promesas, dos fiestas. La primera en el palazzo mencionado, y la segunda en La Fenice, donde la pareja volvió a casarse durante una breve ceremonia en la Sala Apolínea, con figuras de estuco y oro, marquetería, cilindros de vidrio y rosas blancas. Los invitados cantaron junto al coro “Over the Rainbow”, el tema de “El Mago de Oz” hecho célebre por Judy Garland. Luego hubo un cóctel en el foyer y finalmente una cena sentada para 160 personas en el salón con mesas de espejo, objetos de plata y cristal, y centros de mesa con rosas y peonías.
La lista de invitados fue notable e irrepetible, y habría que referirse a una boda real europea para encontrar nombres más famosos reunidos bajo un mismo techo. El ex Presidente de Francia Jacques Chirac, el cantante Bono, Javier Bardem y Penélope Cruz, Charlize Theron y su novio Stuart Townsend, Woody Harrelson, el actor mexicano Gael García Bernal, Olivier Martínez, el director de cine Robert Rodríguez, la diseñadora Stella McCartney, la editora en jefe del “Vogue” americano Anna Wintour, el actor y ex novio de Salma Ed Norton, las actrices Lucy Liu, Valeria Molino y Ashley Judd, el diseñador Philippe Stark y el cantante mexicano Luis Miguel, todos llegaron hasta la fiesta a bordo de lanchas especialmente preparadas por los novios.
El menú para la recepción fue preparado por el chef español José Andrés, uno de los padres de la muy “avant garde” cocina molecular hispana, e incluyó platos como cebiche de atún y palta con mostaza, foie gras, bocadillos de carne con fruta y hierbas mexicanas, sandía con tomates y salsa picante, frambuesas al chocolate, y vinos Chateau Latour y Laurent Perrier.
Durante la recepción, Bono interpretó la canción “One” para los novios, y Penélope Cruz, que pasa la mitad de su vida frente a las cámaras y la otra mitad escapando de ellas, casi cayó al agua en su intento de evitar a los temerarios paparazzi italianos a su llegada al enorme y lujoso teatro.
El fin de semana terminó con un gran almuerzo ofrecido por Salma y François Henri en “Cipriani”, en el Lido veneciano, donde ambos agradecieron a los asistentes por “habernos acompañado en éste, el momento más especial de nuestras vidas”.

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