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  • Sábado, 31 de Julio 2010

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María Sol Corral

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"Mi corazón está abierto"

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El escándalo y el conflicto no son territorios desconocidos para María Sol. El trabajo duro, la presión, el ahogo del tiempo, que no cabe en las agujas de un reloj, el bip de un Blackberry y el timbre de un teléfono (inconsolable como un recién nacido) son parte de su día a día. Sentada, con una calma incomprensible, respira y le cuenta a Cosas de qué se trata su vida…

María Sol llega casi una hora tarde a la entrevista. Su sincera preocupación al entrar por la puerta y su simpatía hacen que resulte imposible molestarse con ella. Su retraso se convierte, más bien, en una muestra del poquísimo tiempo que la concejala y segunda Vice-alcaldesa del Concejo tiene para sí. Entra acelerada, mientras habla con algunas personas que también la esperan hace más de media hora. Todos quieren un pedazo de ella. Su asistente nos interrumpe en un par de ocasiones durante la entrevista. Ella luce preocupada por eso; es muy amable y se ve sinceramente apenada por las pausas obligadas en nuestra conversación.
Empezamos con una pregunta sencilla, que la lleva a hablar de muchas facetas de sí misma: ¿Cómo está? “En lo profesional”–empieza por decir–“estoy aprendiendo; estoy aún intentando descifrar la manera de combinar mi instrucción con un proyecto de política pública. Estoy enamorada de la política pública, a pesar del exceso de información, de lecturas y de trabajo que implica. Me siento como una niña chiquita, mirando maravillada un cielo naranja” elabora.
Siempre es más sencillo empezar a hablar de lo profesional, sobre todo para una mujer que construye su vida a partir del trabajo; es evidente que es una de esas personas que vive para trabajar, siempre con nuevos proyectos en la mira. Eso le genera, sin embargo, conflictos personales, especialmente cuando evalúa sus destrezas como madre; se pregunta si esa faceta está realmente cubierta: “como madre nunca alcanzas a sentirte satisfecha. Siempre quieres hacer más. Quisiera estar más con ellos. Ellos cuestionan a veces el hecho de que la política les haya ‘quitado’ a su mamá. Pero cuando los llevo a ver la realidad de los barrios más pobres de Quito, se dan cuenta de que una sola persona puede hacer algo por mucha gente”.

Sus hijos, Miranda de 14 y Juan Andrés de 12, viven con ella. María Sol lleva alrededor de siete años sin pareja (pues con tantas ocupaciones, sus hijos y amigos es difícil que se sienta sola). Pero eso no le ha impedido llevar a cabo una serie de proyectos. El año pasado fue un año de descubrimientos para ella: “No hay nada que una mujer no pueda hacer; somos creativas incansables” dice. Pero no maneja un discurso feminista. Bajo su fabulosa fachada, su inmutable coraje y su sólida independencia está una mujer delicada y sensible que enfrenta al amor sin chaleco anti-balas. “Yo sueño con que llegue mi compañero. Tengo el corazón abierto para un día volverlo a compartir con alguien. Creo que el estado ideal es el de la pareja; me encanta estar en pareja” dice con los ojos abiertos.

Nada es lo que parece: la ruptura de la imagen

A inicios del año pasado, Cosas conversó con una María Sol a priori; antes de ser electa concejala; antes de que se cuestionara el cargo de Jorge Albán; de que su alcalde fuera acusado de nepotismo; de que Marco Ponce renunciara… antes del caos y la realidad, y esta experta en imagen le hizo honor a su, entonces, ocupación principal: “A cualquiera que quiera llamar como superficial al trabajo de la imagen de Quito, lo invito a conversar conmigo. La promoción de Quito hacia el mundo es importante, debemos convertirnos en una de las ciudades más turísticas del mundo, ya que tenemos el casco colonial más grande de Sudamérica y somos, además, un patrimonio natural” decía entonces…
“Pero cuando llegas y aterrizas, te das un tortazo del tamaño del mundo” confiesa hoy. “Yo soñaba con una reforma urbanística; una ‘inyección de belleza’ como la que le pusieron a Guayaquil. Pero cuando ves a tu ciudad, ves que hay otras prioridades” añade. Por ello decidió dejar en segundo plano el aspecto de la imagen de Quito y concentrarse en el perfeccionamiento del modelo de gestión de desechos sólidos y en la solución del problema de movilidad en la ciudad. Pero no ha renunciado por completo al embellecimiento de Quito y, como miembro del directorio de Espacio Público, se dedicará, desde febrero, a trabajar en la restauración de los parques: “sí sueño con que Quito tenga los parques más hermosos del Ecuador. Con parterres llenos de flores de colores y árboles extraordinarios” dice.
¿Pero cómo mantener el entusiasmo y la energía cuando la realidad golpea contundente? ¿No se siente algo decepcionada? Le pregunto directamente. Hace algunos meses, el concejal Marco Ponce decidió separarse del bloque oficialista en el Concejo Metropolitano. Afirmó en la prensa que existía amiguismo y nepotismo en la alcaldía de Quito y que Jorge Albán recibió el puesto de Vice-alcalde por una supuesta amistad con Augusto Barrera ya que no fue el concejal más votado, como sí sucedió con María Sol Corral, quien sin embargo, no recibió tal cargo.
María sol no quiere entrar en detalles; pero responde: “sí te da una decepción porque tus expectativas son altas. Pero éste es un camino de largo aliento. Tuve dos etapas: en la primera estaba en negación. Yo sentía que esa votación significaba una posición oficial dentro de un colectivo. Luego vino la segunda etapa, antes de posicionarnos, en donde yo tuve un profundo diálogo con Augusto y decidí que a veces es mejor perder para ganar que ganar para perder. Entonces, asumí mi papel de concejala”.
¿Pero no cree que definitivamente la política es un juego que hay que aprender a jugar? –insisto– “sí; por supuesto. En la política tienes que aprender a medirte; a observar más de la cuenta; a leer entre líneas y muchas veces tienes que aprender a quitarte de en medio para que no te lastimen” revela y añade: “sólo espero ser una política progresista; inclusiva; digna…” María Sol posee una inteligencia diplomática que puede llevarla muy lejos: “Él (Augusto Barrera) es nuestra autoridad; es mi alcalde y mi posición siempre será de apoyo” concluye.

Empresaria non-stop

María Sol está recogiendo los frutos de años de trabajo e ingenio. Sus diferentes proyectos se alimentan unos de otros. Tiene un perfume en camino; una revista; trabajo continuo en imagen pública; nuevas ideas con Poly Ugarte y un sinnúmero de sueños a los que moldear como concejala como los hot spots (lugares para que los jóvenes trabajen en sus computadoras con conexión Wifi); la creación de los taxis rosa, es decir conducidos por mujeres; programas de micro-finanzas para mujeres; trabajo interminable con Fundación Natura; continúa, además, trabajando con Poly Ugarte, actualmente desea hacer una campaña de recolección de pelucas oncológicas. la lista es larga…
Una vida de tonalidades diversas nada apacible pero sí de importantes emprendimientos que se despliegan con gran belleza es la que ha construido María Sol con astucia, carisma, ingenio y esfuerzo. Está en el vértice de una importante etapa política y su fuente de energía no ha dado muestras de estar cerca del agotamiento. “Quizás tengo que ver con una máxima sencilla pero evidentemente efectiva: Las mujeres somos valientes y somos fuertes. Y es importante recordar que siempre debemos soñar, porque el momento que una mujer deja de soñar se empieza a marchitar”.

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