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  • Sábado, 31 de Julio 2010

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¡Cómo hemos cambiado!

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Quince años de Cosas

Hemos observado al Ecuador durante quince años. Y vaya si hemos cambiado... Desde el estilo de vida hasta la forma en que percibimos la realidad, lo que nos apasiona, lo que nos asusta, lo que amamos y anhelamos, indudablemente, no es lo mismo que ayer.

Y el mundo cambió para siempre…

Parece poco tiempo; pero 15 años han sido suficientes para que los seres humanos veamos derrumbarse ciertas ilusiones. Para empezar ,dejamos de vivir en un planeta en donde la supervivencia está garantizada. Desde 1995, respetados científicos han concluido que los seres humanos estamos modificando el clima. Muchos de esos hallazgos fueron recopilados en el documental de Al Gore: Una verdad incómoda del 2006. Los Tsunamis del 2004 y 2006 en Indonesia, el Huracán Katrina en el 2005, los terremotos de Sicuani en 2008 y la reciente catástrofe de Haití nos harían pensar más tarde que el planeta, en efecto, ha sido y es caotizado por nuestra presencia en él. En la actualidad el calentamiento global es una realidad y en nuestro país el clima se ha modificado drásticamente. Dejar de utilizar bolsas plásticas; instaurar sistemas de reciclaje y comprar autos híbridos antes habría sido visto como un acto de fanatismo. Hoy este comportamiento “verde” es cada vez más común en el Ecuador y qué bien que lo sea.

Junto con la ilusión de la supervivencia se desvanecieron algunas otras como la firmeza de la religión (a partir de los escándalos de pedofilia en la Iglesia Católica, en los Estados Unidos y el resto del mundo, en el 2002) y la seguridad (la masacre de Columbine en 1999 y el, hasta ahora insuperable, atentado terrorista de las Torres Gemelas en 2001 nos cambiaron para siempre), por ejemplo. Entre 1995 y el 2010 hemos sido testigos de acontecimientos que, sin importar en qué parte del mundo estemos, cambiaron nuestra forma de ver la realidad. Hoy somos menos ingenuos, más inquisitivos y más fuertes.


Si no estás en Facebook, no existes…
Antes de la llegada del celular al Ecuador en 1994, y su masificación diez años más tarde, los ecuatorianos llevábamos una vida tranquila: los adolescentes podían farrear sin que sus padres intentaran monitorearlos cada hora; a los jefes les era un poco más difícil presionar a sus empleados; los mentirosos no tenían que ocultar nuevas evidencias… el ritmo era otro. Lo mismo sucedía con la Internet. Hace quince años eran unos pocos los privilegiados usuarios de la red en nuestro país. Luego aparecieron los famosos chats, el Msn Messenger y el ICQ. Pasamos por el Hi5 y el Myspace hasta instalarnos en el Facebook, cuya popularidad ha crecido muchísimo, sobre todo en América Latina. Hoy es una forma de legitimarnos frente al mundo. Si no estás en Facebook, no existes.

Es que en la actualidad es casi imposible imaginar nuestra rutina sin la Internet. En estos 15 años se ha desarrollado un territorio virtual con nuevas reglas herramientas y objetivos. ¡Las posibilidades son infinitas! Se ha desplegado un abanico de intercambios sociales que dan lugar a nuevas formas de expresión. Pero no todo se limita al Facebook: están el Gmail Chat, Twitter, Wikipedia (¿Se imagina hoy tomándose parte de la mañana para ir a consultar algo sencillo en la biblioteca?) y You Tube. Este último revolucionó el entretenimiento casero. Muchas personas lo prefieren por encima de la televisión y, si no hubiera sido por este medio, jamás habríamos visto a un Delfín Quishpe alcanzar la fama mientras gritaba: “¡No puede ser Dios mío! ¡No!” Además You Tube se perfila como una manera de “burlar” las estrictas regulaciones del régimen actual sobre los medios de comunicación.

Pero hay más: con la llegada del Blackberry y el Iphone podemos hablar con una persona de cualquier parte del mundo a cualquier hora del día (Blackberry chat ofrece esa insuperable ventaja). Y si la tecnología no lo entusiasma, sino que lo estresa, puede encontrar un refugio seguro en un sinnúmero de terapias con tintes New Age muy útiles para mantener el equilibrio y poner a funcionar la ley de atracción (¿Se acuerda de El secreto?) en una época de crisis económica y desaliento global.

Quince años de altibajos
Si la teoría de Trey Parker y Matt Stone (creadores de South Park) de que la Tierra es solamente un “planeta-estudio”; un gran reality show visto por extraterrestres, seguramente el Ecuador protagoniza algunos de los capítulos más curiosos. Tómese la tarde de un domingo para observar, de la manera más objetiva y desenfadada posible, la reciente historia política del Ecuador y descubrirá, con una sonrisa en el rostro, que hemos saltado de un “género” a otro en cuestión de lustros o incluso menos.

Veamos: nuestros últimos quince años comienzan con la frase “Ni un paso atrás” (sospechosamente cercana a Retroceder nunca; rendirse jamás). ¡Genial! Apelaron a nuestro patriotismo y nos sacaron una que otra lágrima con música e imágenes apoteósicas. Terminamos celebrando el retroceso de los hitos en la frontera con Perú, a pesar de que realmente no conseguimos que el Protocolo de Río de Janeiro de 1942 fuera anulado ni que accediéramos a la soberanía de una zona amazónica más amplia, hasta el puerto de Iquitos. ¡Pero qué bien nos sentimos! Más tarde se firmaría el documento de la paz entre Ecuador y Perú. Hoy en los colegios ya no hay la necesidad de que los profesores se sigan refiriendo sutilmente al Perú como un enemigo.

Pero suficiente de granadas y disparos. Era el momento de reírnos un poco y Abdalá Bucaram estaba más que listo para asumir el reto. El “loco que ama” no sólo se atrevió a cantar con los Iracundos y tomar de la cintura a Yessenia Mendoza para bailar con ella mientras apuntaba su pierna al cielo (¿Quién podría olvidar esa imagen?), sino que protagonizó un sinnúmero de incidentes que nos dejaron claro que más que un presidente teníamos al mando a un comediante de primera línea. Pero, sobre todo, los ecuatorianos adquiriríamos un vicio terrible: el de derrocar presidentes. Primero Bucaram; luego Mahuad; luego Lucio…

Sin lugar a dudas, de estos tres el que más nos marcó fue Jamil Mahuad. Fue durante su mandato que vivimos el terrible feriado bancario (lo que hoy se vive en Estados Unidos como el drama económico más grande de la historia). Gracias a esa etapa negra de nuestra historia, hoy cualquier presidente puede decir: “Sí; me equivoqué; pero nada como lo que pasó con Mahuad”. Desde entones andamos un poquito más agringados; más ricos según algunos; más estables según otros y aún totalmente perdidos según muchos. Nuestra divisa perdió total solidez durante este gobierno (un dólar llegó a valer 25000 sucres) , por lo que la dolarización se convirtió en la única salida (así nos lo aseguraron). Hoy todavía dudamos al abrir una cuenta en un banco y todavía tenemos la tentación de dejar el país y evitarnos tanto sufrimiento; aunque ya España no es un destino inteligente…

Pero nadie estaba preparado para lo que vendría. ¿Se imaginó alguna vez que después de Gutiérrez en el país sonarían temas revolucionarios y que los sábados los dedicaríamos (simpatizantes y no simpatizantes) a mirar al Presidente por televisión? Sí; pasamos por la acción, la comedia y el drama y ahora estamos en un melodrama socialista, en donde hay buenos y malos, personajes acartonados y hits musicales más que en ningún otro gobierno. Sin embargo, nadie puede negar que hay un antes y un después de Correa. Es aún apresurado decir si ha sido para bien o para mal. Pero lo cierto es que hoy la política es un tema recurrente en todo estrato social; la salud y la educación son una prioridad, por primera vez en la historia, y una serie de cosas que en el pasado eran impensables hoy son el pan de cada día. “Pelucón” , “gordita horrorosa” y “majadera” son hoy términos familiares y, aunque muchos estén descontentos, Rafael Correa está rompiendo un récord de permanencia, tomando en cuenta nuestro caprichoso pasado (in) constitucional.

Ecuador: más y mejor
Pero nuestro país no sólo ha sufrido cambios políticos. También ha celebrado cambios culturales importantes. Es innegable que la ideología actual, con sus aciertos y errores, ha fortalecido un sentido de patriotismo que empezó a germinar gracias al éxito del país en otros ámbitos; sobre todo el fútbol. Hoy después de dos mundiales, y a pesar de los tropiezos, podemos orgullosos decir que tenemos a un Campeón de América (Liga Deportiva Universitaria) y un jugador en el Manchester United (Anthony Valencia) , lo que es sólo una muestra de lo lejos que hemos llegado. ¿Y qué decir de un país antes de Jefferson Pérez? Su grandeza supera lo deportivo; nos enseñó a superar las barreras más dolorosa y a soñar en grande. Esa ambición se ha trasladado al mundo de la música, en donde el país nos ha dado inmensas alegrías con el éxito de artistas como Fausto Miño, Mirella Cesa, Jorge Luis del Hierro, Daniel Betancourt o Gaby Villalba.

El Ecuador es hoy un país que empieza a brillar y a luchar por su lugar en el mundo y Cosas ha graficado ese progreso a doble página ya todo color. Hemos cambiado; hemos crecido y, en más de un sentido, hemos mejorado. ¡Salud por quince intensos años, Ecuador! ¡Lo mejor está por llegar!

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