Requiere Flash PLayer

Get Adobe Flash player

Requiere Flash PLayer

Get Adobe Flash player

Cosas Una Revista internacional

  • Inicio
  • La Empresa
    • Quienes Somos
    • Nuestros Productos
      • Cosas
      • Casas
      • Clubes
      • Vidactiva
  • Artículos
    • Cultura
    • Actualidad
    • Farándula
    • Moda
    • Fitness
    • Varios
    • Teatro
  • Vida Social
    • Guayaquil
    • Quito
    • Cuenca
  • Especiales
    • Madres
    • Novias
    • Edición Navidad
    • Moda y Belleza
    • Gourmet
    • Hombres
    • Turismo
    • Taurino
    • Niños
  • Suscripciones
  • Contacto

Jueves, 17 de Mayo 2012

Requiere Flash PLayer

Get Adobe Flash player

El método Grönholm

Radiografía de la crueldad

Una propuesta peligrosa, un juego confuso, una comedia que no puede dejar de ver…

Tiene la garganta seca, sus ojos titilan, vidriosos, no sólo por el tic nervioso, sino por la falta de sueño. Casi no durmió la noche anterior, pensando en la opinión que tendrían de usted en la entrevista de trabajo. Llegó la hora; el hombre lo mira sin sonreír; lo deja solo por un momento y, en un acto de valentía o desesperación, usted se aventura a espiar en su tarjeta de observaciones. Imagine cómo se sentiría si empezara a leer y de repente se encontrara con una descripción así: Torpe, manos de enano; habla como un marginal. Es casi imposible desviar la mirada de su nariz, su rinoplastia no fue exitosa. Tiene un buen currículum pero parece inseguro y lo envuelve un aire vulgar. No me simpatiza.
El método Grönholm

Créalo o no, observaciones similares a éstas se descubrieron en un basurero de Barcelona, escritas en los documentos de un empleado de Recursos Humanos de una cadena de supermercados. Éste había anotado sus impresiones sobre las aspirantes a un puesto de cajera, con una serie de comentarios, totalmente ajenos al ámbito laboral. Para Jordi Galcerán, autor de la obra, esta evaluación estaba llena de frases machistas, xenófobas y crueles. “Espeluznante” se dirá. ¿Pero no somos así todos? Probablemente no lo digamos en voz alta y mucho menos en voz escrita, pero nuestro discurso interior ha burbujeado más de una vez con juicios no solamente severos, sino arbitrarios, crueles y tan superficiales como cobardes. “Yo creo que eso es así aquí y en todas partes del mundo porque lamentablemente tenemos la tendencia, como seres humanos, a juzgar con mucha crueldad. Lo que pasa es que en la obra se crea un método un poco maquiavélico a partir de eso; pero ese tipo de calificativos se dan a diario” dice Cristina Rodas, productora y actriz de El Método Grönholm, la obra estreno de El Teatro, del CCI, que llegará a las tablas desde el 15 de febrero.
El método Grönholm

La obra, que pertenece a Jordi Galcerán, se estrenó en el Teatro Nacional de Cataluña en el 2003 y de ahí en adelante ha tenido gran éxito en países como Argentina y Colombia, además de España, donde lleva varios años en escena. En El Método Grönholm, los aspirantes a un puesto dentro de una empresa multinacional se ven sometidos a un extraño proceso de selección, en el que las reglas son confusas y las herramientas de evaluación son parte de un juego bastante cruel, en el que sobrevivirá el más fuerte. En un inicio, el público podrá mirar la obra cómodamente desde su butaca, con la misma impasibilidad con la que ve un documental sobre la vida animal. Pero llegará un momento en que lo que observe lo tocará de una manera tan contundente que lo llevará a cuestionarse muchas situaciones.
El sagrado misterio del arte

Alex Cisneros, Manuel Calisto, Joseín Morán y Cristina Rodas construyen los personajes de El Método Grönholm, bajo la dirección de Pepe Vacas, quien describe a la obra como “policial” por su estructura, en la que no se sabe con certeza “quién es quién”. Inicialmente, se nos permite ver solamente el traje laboral con el que los personajes están vestidos. Ese traje, poco a poco, se hará añicos a medida que el ritmo se vaya acelerando hasta convertirse en una verdadera carrera de Fórmula 1. Se trata de apretar el acelerador y no parar hasta el final, hasta alcanzar el objetivo.
Para Cristina, Mercedes, su personaje, centraliza de alguna manera el carácter frío y calculador. “Me gustó mucho el personaje porque al final te das cuenta de que es un poco cruel. Creo que para ella esta experiencia es un acto profesional más en su vida y éste es sencillamente un método de selección de personal que utiliza herramientas extrañas” dice.
El método Grönholm

“Es sofisticado y tiene una buena posición social; llegó a la entrevista de trabajo por palancas y si no consigue el trabajo no es tan grave para él. De todas maneras, al otro día podrá viajar libremente o vivir sin trabajo. Él busca la oportunidad como una excusa para hacer algo y para seguir manteniendo un nivel alto de vida” dice Alex Cisneros de su personaje Carlos, quien vendría a cumplir el papel del triunfador indiferente.

En cambio Fernando, el personaje de Manuel más que un ganador es un hombre ambicioso y determinado “Él está muy seguro de sí mismo, sabe lo que quiere. Le sorprende muchísimo el método y se molesta bastante. Se somete, pero siempre quejándose y se defiende con mucha agresividad” afirma.
El que resalta, al estar marcado por una motivación distinta, es el personaje interpretado por Joseín Morán, el único aspirante para quien obtener el puesto podría tener más importancia que para el resto, ya que pertenece a un estrato social menos acomodado y eso le da otra dimensión a la dinámica. De todas maneras, le aconsejamos al público que preste atención porque las máscaras de estos jugadores podrían no coincidir con sus verdaderos rostros, ¿o sí?
“Reír para no llorar”

“La comedia es una tragedia escrita para que otro se ría” dice Pepe Vacas con acierto, pues esta obra es una danza entre la miseria y la carcajada.  “Cuando leí la obra me pareció trágico; no debería el ser humano complicarse a ese nivel, pero sucede. Luego, repasándola, descubrí la posibilidad de crear humor. Es una realidad terrible, pero los personajes se esfuerzan por hacer de esta experiencia horrible algo menos oscuro” dice Alex Cisneros, quien utilizó sus experiencias personales como combustible emocional para la construcción de su personaje: “Una vez fui a entrevistarme para un cargo en una aerolínea. Me senté y este señor de una figura monstruosa me preguntó el nombre, cerró la carpeta y me dijo: Muchas gracias”.
El método Grönholm

Por su parte, Cristina Rodas es clara. “Yo, la verdad, es que no le veo nada de comedia a esta obra. Pero el público sí, no para de reír, (y yo me he reído mucho también cuando he visto otras versiones en distintos países) para no llorar o por íntimas vergüenzas y, claro, también por la manera en que están construidos los personajes. He visto que una vez que salen de la obra, las personas se ríen mucho, sí. Pero también salen cuestionándose un montón de cosas”. A lo que Manuel añade: “El método Grönholm es como la selección de los pollitos: si ven uno con el ala rota, es inmediatamente descartado”.
El método Grönholm

Los cuestionamientos no faltarán. ¿Estamos ya ahí? ¿Nos encaminamos hacia eso? “Toda obra tiene algo de ficción y algo de realidad y de alguna manera es un derecho del público decidir qué tanto se acerca a la realidad. Desde ese punto de vista, una obra no es algo tan coyuntural porque el arte permanece en el tiempo. Somos un país tercermundista. No hay todavía una pelea tan intensa para puestos tan altos; aunque tal vez los más jóvenes ya estén empezando a pasar por eso. Pero, a fin de cuentas, esto es ficción; es un mundo que se crea en el escenario, más allá de que llegue a reflejar una realidad o no. Nuestro objetivo principal es que la gente pase un momento agradable” aclara Vacas. Sea esta obra un espejo o no, lo que está claro es que será imposible pararse en la entrada de este laberinto sin entregarse al exquisito placer que implica perderse en él.

Paulina Terán
Fotos: Soledad Rosales

Portadas

Ediciones Digitales Ediciones Digitales
Ediciones Digitales

suplementos

Encuesta

¿Crees que Angelina Jolie tenga anorexia?


+ VER RESULTADOS

Todos los Derechos Reservados © COSAS 2012

DESARROLLO WEB:
MUSHOQ