José Mantilla


La casa E-19, de 500 metros cuadrados de construcción está localizada en Puembo en un terreno con pendiente que colinda parcialmente con una quebrada y con un club campestre. Hacia el suroeste, la ciudad de Quito y la cordillera occidental forman parte del paisaje lejano que protagoniza un panorama singular al atardecer.  

Tiene una plataforma principal que comunica la calle de acceso con la cocina,  el área social, el porche y el dormitorio de huéspedes. La “construcción del vacío” se materializa en el porche de acceso, el mismo que enmarca el paisaje y constituye una zona de transición interior-exterior que singulariza y equilibra la expresión formal del proyecto. 

La vivienda se articula en función de tres componentes verticales, una plataforma en contacto con el suelo, el espacio entre la cubierta y la plataforma, y lo que se halla sobre la cubierta. A continuación del orden vertical se manifiesta una conformación horizontal que maneja la disposición programática del proyecto, es decir,  la zona de servicios y estancia, el porche de acceso y el dormitorio de huéspedes.  La forma del volumen es resultado de la conjugación del orden vertical y horizontal.

En la plataforma se han situado los espacios privados, tres dormitorios con baño individual y una sala de estar; mientras que en el vacío entre la plataforma y el plano horizontal se ha dispuesto la sala, el comedor, un espacio de uso múltiple y una prominente terraza que se proyecta hacia el paisaje. El elemento que está expuesto sobre la cubierta es el módulo de circulación vertical y biblioteca que ha sido revestido en el exterior con cerámica para evitar el mantenimiento regular de la superficie. 
El proyecto, implantado hacia el suroeste, crea una variedad de espacios que se vinculan de distintas formas con el exterior, sin embargo en la cocina ocurre el efecto contrario; es un cálido refugio con la visual controlada para que el usuario se concentre en el interior del espacio.



La casa tiene un lenguaje contemporáneo que combina la ligereza de la cubierta de acceso con la contundencia de la plataforma que se fija en el terreno. El uso de los materiales se ha dispuesto con la misma austeridad formal que rige al proyecto. Espacato natural para la plataforma, blanco estucado y vidrio claro para el área social. Los pasamanos de acero inoxidable y de vidrio templado de punto fijo en el exterior.


Por otro lado, la casa Inox, de 360 metros cuadrados de construcción, está ubicada al pie del cerro Ilaló en un extenso terreno de más de dos hectáreas. Según Mantilla, “la casa ha sido concebida como un edificio-objeto implantado en el paisaje. La vivienda se diferencia claramente del terreno y la relación es muy leve. Predomina la idea de horizontalidad, los espacios se organizan entre dos planos fundamentales, el inferior o plataforma, que separa del suelo y el superior o techo que le da una altura homogénea al proyecto”.  


La casa está pensada como un híbrido entre la casa mirador y la casa patio. En el interior la distribución parte de un núcleo para la zona de día, (sala de estar, sala y comedor), un núcleo par la zona de noche, (dormitorios) y el espacio intermedio que es el patio. Los servicios se extienden longitudinalmente en la parte posterior. La configuración de la vivienda establece fluidez espacial y ligereza formal.
Dos viviendas que evidencian una postura coherente, matizada por el respeto al contexto y la consolidación de un lenguaje contemporáneo.