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La casa E-19, de 500 metros cuadrados de construcción está localizada en Puembo en un terreno con pendiente que colinda parcialmente con una quebrada y con un club campestre. Hacia el suroeste, la ciudad de Quito y la cordillera occidental forman parte del paisaje lejano que protagoniza un panorama singular al atardecer.
Tiene una plataforma principal que comunica la calle de acceso con la cocina, el área social, el porche y el dormitorio de huéspedes. La “construcción del vacío” se materializa en el porche de acceso, el mismo que enmarca el paisaje y constituye una zona de transición interior-exterior que singulariza y equilibra la expresión formal del proyecto.
La vivienda se articula en función de tres componentes verticales, una plataforma en contacto con el suelo, el espacio entre la cubierta y la plataforma, y lo que se halla sobre la cubierta. A continuación del orden vertical se manifiesta una conformación horizontal que maneja la disposición programática del proyecto, es decir, la zona de servicios y estancia, el porche de acceso y el dormitorio de huéspedes. La forma del volumen es resultado de la conjugación del orden vertical y horizontal.
En la plataforma se han situado los espacios privados, tres dormitorios con baño individual y una sala de estar; mientras que en el vacío entre la plataforma y el plano horizontal se ha dispuesto la sala, el comedor, un espacio de uso múltiple y una prominente terraza que se proyecta hacia el paisaje. El elemento que está expuesto sobre la cubierta es el módulo de circulación vertical y biblioteca que ha sido revestido en el exterior con cerámica para evitar el mantenimiento regular de la superficie.
El proyecto, implantado hacia el suroeste, crea una variedad de espacios que se vinculan de distintas formas con el exterior, sin embargo en la cocina ocurre el efecto contrario; es un cálido refugio con la visual controlada para que el usuario se concentre en el interior del espacio.
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