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Desde el punto de vista estético la vivienda se expresa tal cual es, sin necesidad de exploraciones formales que distraen la atención de lo esencial: ser el hogar para sus habitantes. En cuanto a los revestimientos del interior se recurrió a materiales naturales como la madera, el ladrillo y superficies de paredes blancas que permiten una decoración sobria.
La materialidad de la casa es expresiva y encuentra su razón de ser en cada ambiente, sin embargo, el ladrillo es el material que se destaca por su textura, color y formato. “La casa, tiene el color de la tierra húmeda, lo cual se logró trabajando con tierras naturales preparadas en obra. Las texturas artesanales, que explícitamente dejan la huella del trabajador, le da esa pátina artesanal. Los ladrillos de gran formato y recocidos, que se usan protagónicamente en el vestíbulo de la casa, constituyen una valoración y un reconocimiento al recurso local (tecnológico y humano) que es capaz de producir elementos únicos de extraordinario valor estético, que hacen que esta obra de arquitectura contemporánea se ligue a la historia y a la cultura de nuestra América”, concluye Guayasamín. |