Casa Terra la materia en estado puro


Austeridad en los volúmenes, órdenes ortogonales y minuciosos detalles arquitectónicos definen las características de esta casa unifamiliar diseñada y construida por los arquitectos Handel Guayasamín y Santiago Cueva.

Para aprovechar la topografía natural del terreno y realzar las visuales hacia el Ilaló, se optó por utilizar la plataforma existente ubicada a 4 metros sobre el nivel de la calle que, además, permitió  una generosa relación interior y exterior para todos los espacios ubicados sobre el suelo.

La casa no puede ser percibida sino hasta que se atraviesa un túnel debajo del jardín que conduce hasta una bocanada de luz cenital que sugiere el inicio del descubrimiento del interior. El núcleo de circulación vertical tiene una piel de ladrillo con un inusual formato de 40X40 en diversos tonos que aluden a un mosaico color naranja. Una escalera con peldaños de madera sólida de colorado, complementa el centro distribuidor de la casa y permite acceder hacia la primera planta donde se desarrolla el área social y hacia la segunda planta donde se encuentra el área privada.   

Para Handel, éste es un proyecto en el cual casi todos los espacios han sido tratados con igual importancia. Desde el ingreso a la vivienda por el túnel enterrado, luego el núcleo de circulación vertical que se abre al cielo, los espacios sociales, la cocina y los espacios íntimos abiertos hacia los jardines, tienen escalas mesuradas y su materialidad es la misma. Por tanto el usuario siente que es grato estar y permanecer en cualquiera de ellos.


La materialidad de la casa es expresiva y encuentra su razón de ser en cada ambiente, sin embargo, el ladrillo es el material que se destaca por su textura, color y formato.
Desde el ingreso a la vivienda por el túnel enterrado, luego el núcleo de circulación vertical que se abre al cielo, los espacios sociales, la cocina y los espacios íntimos abiertos hacia los jardines, tienen escalas mesuradas y su materialidad es la misma.


Desde el punto de vista estético la vivienda se expresa tal cual es, sin necesidad de exploraciones formales que distraen la atención de lo esencial: ser el hogar para sus habitantes. En cuanto a los revestimientos del interior se recurrió a  materiales naturales como la madera, el ladrillo y superficies de paredes blancas que permiten una decoración sobria.

La materialidad de la casa es expresiva y encuentra su razón de ser en cada ambiente, sin embargo, el ladrillo es el material que se destaca por su textura, color y formato. “La casa, tiene el color de la tierra húmeda, lo cual se logró trabajando con tierras naturales preparadas en obra. Las texturas artesanales, que explícitamente dejan la huella del trabajador, le da esa pátina artesanal. Los ladrillos de gran formato y recocidos, que se usan protagónicamente en el vestíbulo de la casa, constituyen una valoración y un reconocimiento al recurso local (tecnológico y humano) que es capaz de producir elementos únicos de extraordinario valor estético, que hacen que esta obra de arquitectura contemporánea se ligue a la historia y a la cultura de nuestra América”, concluye Guayasamín.



En cuanto a los revestimientos del interior se recurrió a  materiales naturales como la madera, el ladrillo y superficies de paredes blancas que permiten una decoración sobria.


La casa no puede ser percibida sino hasta que se atraviesa un túnel debajo del jardín que conduce hasta una bocanada de luz cenital que sugiere el inicio del descubrimiento del interior.


Desde el punto de vista estético la vivienda se expresa tal cual es, sin necesidad de exploraciones formales que distraen la atención de lo esencial: ser el hogar para sus habitantes.


Por Gabriela Segovia S.
Producción: Andrea Eastman
Fotos: Soledad Rosales