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Según Cindy Kronfle, interiorista del proyecto, la vivienda manejó un concepto que va más allá de la idea de crear un espacio para estancias cortas; su objetivo fue plantear un lugar donde se pueda disfrutar de largas estadías en un ambiente relajado y cómodo.
La casa tiene una volumetría sencilla con grandes ventanales en planta baja, que permiten la apertura de la visual hacia el paisaje. Materiales convencionales y vernáculos suman la arquitectura de la vivienda que dio lugar a un lenguaje contemporáneo a orillas del mar.
Desde el ingreso se puede apreciar la acertada combinación de texturas que dan carácter a cada ambiente. Diversos enchapes de madera, siendo el zapan el más utilizado. Todo el trabajo ejecutado gracias a la mano de obra local, que en este proyecto ha aportado considerablemente a la afinación de cada detalle. Incluso han colaborado en la elaboración de las originales lámparas de caña guadua.
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