

Redacción: Cosas / Foto: Getty Images
Bad Bunny volvió a casa para cerrar una de las giras más importantes de la música latina. Los días 22 y 23 de agosto, el artista puertorriqueño convirtió el Estadio Hiram Bithorn de San Juan en el escenario final de “Debí Tirar Más Fotos World Tour”, ante unos 70.000 espectadores en dos noches completamente agotadas.
El cierre tenía un significado especial. Apenas un año antes, Benito Antonio Martínez Ocasio había convertido el Coliseo de Puerto Rico en su casa con “No me quiero ir de aquí”, una residencia de 30 conciertos que atrajo a más de medio millón de personas y tuvo un importante impacto económico en la isla. Un análisis de Visa registró un aumento de casi 20% en el gasto total en San Juan durante los fines de semana de la residencia, mientras que el gasto de visitantes internacionales creció más de 35% interanual. Ahora, el salto fue mayor: del Coliseo al estadio y de Puerto Rico al mundo.
“Debí Tirar Más Fotos World Tour” comenzó en noviembre de 2025 y llevó a Bad Bunny por América Latina, Europa, Asia y Australia. Fueron 55 conciertos en 22 ciudades y más de 3,1 millones de entradas vendidas. De acuerdo con los datos reportados a Pollstar, la gira había generado US$438,6 millones en taquilla, convirtiéndose en la gira de mayor recaudación de un artista en lo que va de 2026.
Más allá de las cifras, el fenómeno tuvo una particularidad que dice mucho sobre el alcance actual de la música latina: Bad Bunny realizó toda la gira sin una sola parada en Estados Unidos continental. Sus canciones llegaron, sin embargo, a estadios de ciudades como Santo Domingo, Ciudad de México, Santiago, Lima, Buenos Aires, São Paulo, Sídney, Barcelona, Madrid, París, Londres, Milán y Bruselas.
En Madrid, por ejemplo, ofreció diez conciertos en el Riyadh Air Metropolitano y reunió a más de 639.000 personas, con una recaudación superior a los US$85 millones. El dato es significativo no solo por su magnitud, sino porque evidencia cómo un artista que canta principalmente en español puede convertir su identidad cultural en una herramienta de alcance global.
Desde el comienzo, “Debí Tirar Más Fotos” fue mucho más que un álbum de reguetón. El proyecto recuperó sonidos y símbolos de Puerto Rico y puso en primer plano géneros como la plena y la salsa, además de referencias a la historia, las tradiciones y las problemáticas de la isla.
Por eso, el cierre en San Juan no podía ser una fecha más. La “casita”, uno de los elementos centrales de la puesta en escena, volvió a aparecer en el escenario como representación del hogar y de esa identidad que Bad Bunny llevó consigo durante toda la gira. Y su traje hecho por la marca española Zara, que usualmente era de color crema, se convirtió el color celeste de la original bandera de Puerto Rico. Un símbolo que Benito ha llevado consigo a lo largo de su gira y menciona en su canción "La Mudanza":
Hay algo especialmente simbólico en la manera en que Bad Bunny ha construido esta etapa. En 2025, su mensaje desde el Coliseo era claro desde el título: “No me quiero ir de aquí”. Aquella residencia convirtió a Puerto Rico en destino turístico para miles de seguidores y llevó a la isla a espectadores de distintos países.
Un año después, el artista sí se fue. Recorrió el mundo, llenó estadios y llevó consigo una versión de Puerto Rico que pocas veces había tenido semejante presencia en los grandes escenarios internacionales. Y para terminar la gira, volvió al lugar de origen.
En el Hiram Bithorn, Bad Bunny habló de su orgullo por ser puertorriqueño y del papel que su tierra ha tenido en su carrera. El espectáculo también incluyó mensajes sobre algunos de los problemas que enfrenta la isla, desde los cortes de electricidad y las dificultades con el suministro de agua hasta las controversias alrededor de nuevos proyectos turísticos.
El cierre, por eso, fue más que el último concierto de una gira. Fue la conclusión de un recorrido que llevó una historia profundamente puertorriqueña a escenarios de todo el mundo y que terminó exactamente donde debía: en casa.
Bad Bunny salió de Puerto Rico para demostrar que la música en español no necesita cambiar de idioma ni desprenderse de sus raíces para conquistar el mundo. Y regresó convertido, precisamente, en una de las mayores estrellas globales de su generación.