

Por: Coté Jaramillo (@cotejaramilloa)
De Colombia a Uruguay, el talento latinoamericano encontró en París un escenario para hablar de identidad, artesanía y nuevas formas de entender el lujo. Estas son algunas de las marcas y diseñadores que dejaron su huella durante la Semana de la Moda de París Spring-Summer 2027.
París, como todos los años, se convirtió en el centro de la conversación global sobre moda. Entre los grandes nombres de la industria y las nuevas voces que buscan transformar sus códigos, la edición Spring-Summer 2027 de Paris Fashion Week también estuvo muy bien representado por referentes latinos. Diseñadores y marcas llegaron a la capital francesa con propuestas que ponen en primer plano el origen, el trabajo artesanal, la identidad cultural y una idea de lujo cada vez más vinculada con la autenticidad.
La colombiana Johanna Ortiz, presentó su colección Spring-Summer 2027 en la Maison de l’Amérique latine, un escenario especialmente significativo para una casa que ha construido durante más de dos décadas un lenguaje creativo profundamente conectado con Latinoamérica. La propuesta parte de una pregunta: ¿qué heredamos y qué elegimos llevar con nosotros?
Ortiz explora la memoria, los gestos y los saberes que pasan de una generación a otra. La colección traduce esa idea en prendas que mantienen algunos de los códigos reconocibles de la firma, pero desde una mirada más reflexiva sobre la identidad latinoamericana. La elección de la Maison de l’Amérique latine reforzó el mensaje. En pleno corazón de París, Ortiz convirtió la colección en una conversación entre el patrimonio cultural de la región y la moda contemporánea.
Uno de los momentos más destacados de la semana estuvo protagonizado por Baobab. La marca colombiana, fundada en Bogotá por Isabella Espinosa, presentó su colección Resort 2027 en el Palais Garnier, en colaboración con la Ópera Nacional de París. El encuentro marcó un precedente: según la marca y diversos medios colombianos, fue la primera colaboración de la Ópera Nacional de París con una firma latinoamericana en sus más de 300 años de historia.
La noche fue mucho más que una presentación de moda. El espectáculo reunió a modelos, bailarines y músicos colombianos. Lido Pimienta llevó al escenario una interpretación vinculada a la tradición del Caribe, mientras Grupo Niche puso salsa en el Grand Foyer de la Ópera. También participaron bailarines del Colegio del Cuerpo de Cartagena. La propuesta convirtió la moda en una plataforma para mostrar diferentes expresiones de Colombia: música, danza, gastronomía, arte y diseño.
La diseñadora colombiana Manuela Álvarez, al frente de MAZ, llegó a París con una agenda que conecta diseño, investigación textil y artesanía.Su presencia coincidió con uno de los años más importantes de la marca. MAZ fue seleccionada como la única firma colombiana y latinoamericana entre los 20 semifinalistas del LVMH Prize for Young Fashion Designers 2026.
Durante la semana parisina, Álvarez presentó una cápsula de Oh My Heart desarrollada para Asodamas dentro del proyecto Territorios Vivos, incorporando nuevos desarrollos textiles y técnicas artesanales. El trabajo de MAZ representa una de las conversaciones más interesantes de la moda latinoamericana actual: cómo llevar técnicas tradicionales hacia un lenguaje contemporáneo sin perder su origen.
Otra presencia relevante fue la de Gabriela Hearst, diseñadora nacida en Uruguay y establecida internacionalmente desde Nueva York. Su firma formó parte del calendario oficial de Paris Fashion Week y presentó su colección Spring-Summer 2027 el 5 de octubre.
Para esta temporada, Hearst puso el foco en la historia y la resiliencia de las mujeres afganas, incorporando técnicas artesanales y colaboraciones vinculadas con comunidades y artistas afganos. Aunque su marca tiene una dimensión global, su trayectoria suma otra voz latinoamericana a una industria parisina cada vez más abierta a diseñadores que construyen su identidad desde diferentes geografías.
La presencia latinoamericana en esta edición de Paris Fashion Week evidencia un cambio que va más allá de la cantidad de marcas presentes. Durante años, Latinoamérica fue observada principalmente como un territorio de inspiración. Hoy, sus diseñadores llegan a París como protagonistas, con marcas consolidadas, lenguajes propios y una propuesta de valor basada en algo que la industria global busca cada vez más: historia, identidad y calidad.
Desde la memoria familiar de Johanna Ortiz hasta la puesta en escena de Baobab en la Ópera de París, pasando por la investigación artesanal de MAZ y la estrategia de internacionalización de Colombia, las propuestas latinoamericanas están demostrando que el lujo también puede hablar español, tener acento caribeño, venir de los Andes o nacer en Cali. Y París, esta temporada, estuvo escuchando.