Madres: Lecciones de negocio y entrega

Sus estrategias de negocio se ha fortalecido justamente porque su enfoque, más allá de las métricas.

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Por: María José Troya C. @mariajosetroya / Fotos: Pablo Rodríguez (Quito) y Joshua Degel (Guayaquil)

La maternidad, desde el ideal, es una etapa de vulnerabilidad personal, del amor más puro y de planteamientos profundos hacia la nueva vida que queremos compartir y ofrecer. No es fácil, pero tal vez, es el momento perfecto para pensar en nuevas opciones que puedan compaginar esta etapa con las ambiciones personales que no deberían sacrificarse de manera definitiva.

Estar con los hijos es la prioridad, pero seguir siendo una misma, o que al menos los sueños profesionales no queden relegados como si no fueran importantes. Es así como muchas empiezan a soñar, pero llevan un plan definido a ejecutar: la idea es crear un trabajo, emprendimiento o empresa que les permita seguir activas con todo su potencial y resulte retador, a la vez que este se adapte a una faceta tan intensa, pero satisfactoria. La maternidad es para toda la vida y compaginar otras facetas personales, a su tiempo, resulta indispensable.

Desde el otro lado, los tiempos se vuelven más exigentes, la agenda se crea con más precisión y cualquier imprevisto puede afectar a toda una dinámica familiar. Hay sacrificios, claro, pero tienen otra trascendencia. Sin embargo, estas madres de esta edición, al igual que millones de otras mujeres que han cambiado su rutina laboral fija en pos de un emprendimiento, saben planificar al detalle, no desde la presión del éxito sino desde el amor para quienes las esperan en casa. Sus estrategias de negocio se ha fortalecido justamente porque su enfoque, más allá de las métricas, tiene mucho que ver con legado, con ejemplo y disciplina, pero también con el orgullo de saber que los sueños personales se impulsan desde ese lugar tan especial: el del amor incondicional.

Foto: Daniel Vázquez / Styling: Lady Goyes

GABRIELA ASTUDILLO

38 años / IG: @mamasconpeques

Creadora del espacio Mamás Con Peques y CEO de San Ángel Estancia

“Mi trabajo también es una forma de cuidar”

¿Cuántos hijos tienes?

Martina de 14 años y Violeta de 10 años.

¿Cómo cambió tu forma de tomar decisiones en tu empresa después de convertirte en madre?

Transformó profundamente mi manera de tomar decisiones. Siempre me gustó trabajar, ser una persona productiva e independiente; mi carrera empezó desde muy joven. Pero al convertirme en mamá, empecé a priorizar el equilibrio, el tiempo de calidad y la construcción de algo que también tenga sentido para mis hijas. Hoy, cada decisión pasa por una pregunta muy importante: ¿esto suma a la vida que quiero vivir con ellas?

¿Qué ajustes hiciste en tu rutina laboral?

Aprendí a priorizar de verdad. Dejé de querer hacerlo todo y empecé a enfocarme en lo esencial. También le di un espacio muy importante a mis hijas, entendiendo que todo en la vida son etapas, y que cuando ellas nacieron, era el momento de estar presente para ellas.

¿En qué momento sentiste mayor tensión entre el crecimiento de tu negocio y la maternidad?

Como madre soltera, el crecimiento laboral siempre ha sido un gran reto. Sin embargo, cuando decidí crear este negocio, lo hice pensando profundamente en el futuro de mis hijas y en el legado que quiero dejarles. Más que un momento específico de tensión, ha sido un proceso constante de aprendizaje. He entendido que el ejemplo es una de las cosas más valiosas, y ellas han sido testigos de cada etapa de mi crecimiento.

¿Cómo manejas la culpa al priorizar el trabajo o al priorizar a tu hijo?

La culpa aparece porque somos humanas. Pero he aprendido a mirarla con amor y no desde el juicio. Me recuerdo que también estoy construyendo un camino para ellas, que mi trabajo también es una forma de cuidar. Y cuando estoy con ellas, estoy de verdad. Y cuando trabajo, lo hago con intención.

¿Qué tipo de estructura o apoyo fue clave para sostener ambas responsabilidades?

Mis padres han sido mi mayor ejemplo y mi pilar en cada etapa de mi vida. Gracias a ellos he podido cumplir grandes sueños, y este proyecto es un legado que ellos me han entregado, también es parte de ese camino que hemos construido juntos.

¿La maternidad influyó en el tipo de negocio que tienes o en su propósito?

Totalmente. La maternidad le dio un alma mucho más profunda a mi negocio. San Ángel es un espacio para conectar, para pausar, para crear recuerdos. Justo lo que valoro hoy como mamá. Mi propósito cambió de solo ofrecer un servicio, a crear experiencias que realmente nutran.

¿Qué decisiones profesionales has tomado que antes de ser madre no habrías considerado?

He tomado decisiones más valientes, pero también más alineadas. Antes tal vez habría dicho que sí a todo por crecer más rápido. Hoy sé decir que no, sé elegir mejor mis tiempos y mis proyectos. También me atreví a construir un negocio más conectado con mi estilo de vida, no al revés.

FERNANDA MARCONDES

44 años / IG: @theodora.dsgn

CEO & Founder Theodora

“Hay que construir un entorno que permita sostener lo importante…”


¿Cuántos hijos tienes?

Tengo dos: Lucas, de 15 años, y Julia, de 13.

¿Cómo cambió tu forma de tomar decisiones en tu empresa después de convertirte en madre?
Mis hijos nacieron cuando yo todavía trabajaba en una multinacional de alimentos, en una etapa en la que mi vida profesional tenía un ritmo muy intenso. Siempre fui muy apasionada por mi trabajo —de hecho, fue esa pasión la que me trajo a Ecuador como expatriada, donde además conocí a mi esposo— pero al formar una familia, mi forma de decidir cambió.

La maternidad me volvió mucho más consciente y selectiva. Hoy no tomo decisiones solo desde la oportunidad, sino desde el sentido y el impacto. Pienso en el largo plazo, en la coherencia y en el ejemplo que quiero darles. Me interesa construir algo bien hecho, no solo crecer rápido.

¿Qué ajustes hiciste en tu rutina laboral tras el nacimiento de tus hijos?

El mayor ajuste fue una decisión profunda: dejar mi carrera corporativa para priorizar a mi familia y acompañar el camino de mi esposo. Fue una elección dura pero muy consciente, qu me permitió estar presente en los primeros años de mis hijos, acompañarlos de cerca y también dedicar tiempo a estudiar y a especializarme. Durante ocho años, prioricé a mi familia y mi crecimiento personal. Cuando regresamos a Ecuador y mis hijos ya estaban más grandes, supe que quería volver a trabajar, pero desde un lugar mucho más alineado. Así nació Theodora.

¿En qué momento sentiste mayor tensión entre el crecimiento de tu negocio y la maternidad?

Al inicio, cuando estaba construyen- do algo desde cero, esa tensión era más evidente. Además coincidió con el regreso al Ecuador (etapa de transición) y todo dependía mucho de mí. Pero con el tiempo, a medida que el negocio fue tomando forma, también encontré una manera más natural de integrar las dos cosas.

¿Cómo manejas la culpa al priorizar el trabajo o al priorizar a tu hijo?

Al inicio sentía más culpa, sobre todo por querer volver a trabajar después de haber estado tan presente durante varios años. Pero con el tiempo eso cambió. Mis hijos entienden lo que hago, lo valoran y me apoyan. Más que culpa, siento que hay respeto y admiración, y eso hace toda la diferencia.

¿Qué tipo de estructura o apoyo fue clave para sostener ambas responsabilidades?

Tengo ayuda en la casa, pero el apoyo e impluso de mi esposo ha sido fundamental. También el haber construido una estructura de trabajo flexible, con personas en las que confío y que me ayudan a sostener el día a día. Aprendí que no se trata de hacerlo todo sola, sino de construir un entorno que te permita sostener lo importante.

¿La maternidad influyó en el tipo de negocio que tienes o en su propósito?

Totalmente. Theodora nace de una mujer más vivida, con más experiencia y con una mirada mucho más madura.


LORENA MEJÍA

48 años / IG: @promoart_ec

Arquitecta de interiores y empresaria

Gerente general de Promoart

“El éxito no solo se mide en resultados, sino también en la paz con la que llegas a casa.”


¿Cuántos hijos tienes?

Tengo dos hijas: 14 años y 9 años.

¿Cómo cambió tu forma de tomar decisiones en tu empresa después de ser madre?

Antes tomaba decisiones pensando principalmente en crecer, avanzar y cumplir metas profesionales. Después entendí que el verdadero éxito también está en el equilibrio, en la tranquilidad y en saber que estás presente donde realmente importa. La maternidad me enseñó a valorar más el tiempo, a ser más eficiente y también más sensible. Entendí que el éxito no solo se mide en resultados, sino también en la paz con la que llegas a casa.

¿Qué ajustes hiciste en tu rutina laboral tras el nacimiento de tus hijos?

El cambio más grande fue tomar una decisión que transformó mi vida: dejar un trabajo estable para poder estar más presente en la crianza de mi primera hija. No fue una decisión fácil, porque implicaba salir de una zona segura, pero sentía que quería vivir esa etapa de una manera distinta. Así nació Promoart, hace ya 12 años. Hubo días de responder correos con una bebé en brazos y otros de salir corriendo a reuniones después de dejarlas en el colegio. No fue perfecto, pero fue real.

¿En qué momento sentiste mayor tensión entre el crecimiento de tu negocio y la maternidad?

Los primeros años fueron los más retadores. Cuando emprendes, todo depende de ti, y al mismo tiempo tus hijos también te necesitan al cien por ciento. Recuerdo momentos en los que sentía que no estaba llegando ni a un lado ni al otro, y esa sensación pesa mucho. Como mamá siempre quieres estar, y como empresaria sientes esa responsabilidad constante. Lo importante no es estar en todo, sino estar de verdad en lo que importa. Mis hijas también están aprendiendo de mí cuando me ven trabajar, esforzarme y luchar por lo que quiero. Quiero que crezcan viendo que una mujer puede ser mamá, profesional y feliz al mismo tiempo.

¿Qué tipo de estructura fue clave para sostener ambas responsabilidades?

Tener una pareja que camine contigo hace toda la diferencia. También ha sido clave rodearme de un buen equipo de trabajo y aprender a confiar. Muchas veces como mujeres sentimos que debemos hacerlo todo solas, pero no es así. Aprender a delegar también es una forma de amor propio y de liderazgo.

¿La maternidad influyó en el tipo de negocio que tienes?

Promoart nació precisamente porque quería una vida distinta: una donde pudiera ser mamá presente sin renunciar a crecer profesionalmente. Mi formación como arquitecta de interiores siempre estuvo ligada a la creatividad, al detalle y a construir experiencias, y eso se trasladó natural- mente a Promoart. Y ser mamá también tiene mucho de eso: dejar huellas que realmente importen.

¿Qué decisiones profesionales has tomado que antes de ser madre no habrías considerado?

La principal fue atreverme a emprender. Antes de ser mamá probablemente habría seguido un camino más estable y predecible. La maternidad me hizo más valiente y más clara sobre lo que realmente quería para mi vida. Más allá de una empresa, uno construye un legado.

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